En Orán, cientos de fieles acompañaron el jueves en procesión a los patronos tutelares de Salta, para renovar una vez mas el pacto de fidelidad.
Desde 1956 la festividad del Milagro oranense está precedida por las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, que hace unos 60 años donaron dos familias. La imagen de la Virgen fue donada por la familia Gervasio Chagra; y la imagen del Señor del Milagro fue donada por la familia de Ricardo Magno. Para su custodia se formó la Hermandad del Milagro y durante todos estos años fueron servidoras y fieles impulsoras más de 20 devotas.
En el mes de agosto de 2008 se formó el actual grupo de servidoras para preservar a las sagradas imágenes y colaborar con el cura párroco de la Iglesia San Antonio, padre Andrés Buttu, en la organización de la novena y procesión del Milagro. Con la autorización del sacerdote, se inicio en ese mismo año la tarea de restauración de las coronas, los rayos, la media luna y las peanas que ornamentan a las sagradas imágenes, labor que realizo el artesano Claudio Sosa, en alpaca y dorado.
En abril de 2012 el nuevo cura párroco de la iglesia, Padre Martín Alarcón, asignó a la Hermandad del Milagro un lugar físico en el templo y autorizó la construcción de camarines para las Sagradas Imágenes. El 22 enero de 2013 una tremenda noticia golpeó a los fieles de la ciudad cuando en la mañana, al entrar a la iglesia descubrieron que las imágenes habían sido profanadas y robadas. Durante todo ese año, la comunidad trabajo incansablemente para restituir a las imágenes la ornamentación robada. Con el enorme apoyo de los devotos del Milagro, se logró que el 15 de setiembre de 2013, la Virgen y el Señor del Milagro presidieran la procesión con todos sus ornamentos.
Hermandad del Milagro
En el 2013 se formó el primer grupo de 25 servidores para los traslados de las Sagradas Imágenes, su cuidado y protección.
Actualmente la Hermandad del Milagro está formada por 46 servidores: 22 mujeres y 24 hombres. Tarea de las mujeres es el cuidado y arreglo de las Sagradas Imágenes, mientras que los hombres las trasladan en el recorrido de la procesión
El compromiso de la hermandad es trabajar para incrementar la actitud de servicio a Dios y al prójimo. Formándose espiritualmente para brindarse con generosidad al servicio para el cual se sienten elegidos por Dios, a la vez que convocan a nuevos servidores.

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