La ausencia de la política exterior como tema durante la campaña presidencial, y la escasa referencia que se hizo en el debate presidencial prebalotaje no son sino un indicativo de la pérdida de relevancia de la Argentina en el escenario internacional. Esta decadencia se acumula desde hace décadas, a pesar de las enormes potencialidades que tiene el país de cara al siglo XXI: principal exportador neto de alimentos, país sin riesgo hídrico per cápita, capacidad nuclear, enormes recursos hidrocarburíferos no explotados, entre otros. El principal desafío de Mauricio Macri será hacer realidad esa potencialidad y dotarla de estabilidad en el tiempo. No obstante, tener la mirada en la escena internacional tiene como punto de partida la política interna. Es indispensable la re-
profesionalización del cuerpo diplomático; la construcción de una política exterior consensuada con la oposición y una mirada geopolítica sobre un mundo que se encuentra en una fase de redefinición.
Desde el retorno a la democracia el país tuvo diez ministros de Relaciones Exteriores; de ellos solamente tres tenían trayectoria diplomática. Sería oportuno que esa tendencia se revierta y sea uno de los ejes de "cambio" del nuevo gobierno.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora