Eran pasadas las 17 y el natatorio municipal Juan Domingo Perón, ubicado frente a la plaza Alvarado, seguía repleto. En la entrada, unos pocos aún trataban de ingresar para aliviar el calor insoportable. Una hora antes la cola daba la vuelta en la esquina y debido a la larga espera en medio del sol el malestar provocó algunos disturbios que requirieron la intervención policial.
El director del natatorio, Roberto Ávila, indicó que "no pasó nada grave, simplemente era la molestia de la gente que quería entrar y tenía mucho calor". Hasta las 17 ya habían ingresado al predio unas 1.100 personas, cuando la capacidad es para 1.000, por ese motivo el responsable decidió que los ingresos estarían supeditados a los egresos.
"Cortamos porque había gente molesta que insultaba, que quería entrar a la fuerza, empujaba la puerta; entonces, llamé a la Policía, que vino gentilmente a darnos una mano. Yo les dije que a medida que vayan saliendo iban a entrar, pero la gente no entiende, cree que igual tiene el derecho a entrar", comentó Ávila.
El funcionario municipal agregó que "en un momento (como a las 16) ya no había una sola fila, afuera había la gente se amontonaba. A las cuatro, salí y les dije que a las cinco íbamos a cerrar la puerta. Hice pasar a las señoras con niños y coches, y al resto le dije que el que se quiera quedar que se quede pero no era seguro de que entraran".
Julio, un joven que no pudo ingresar, le contó a El Tribuno que "ellos dicen que hay más de mil personas y que ya no pueden ingresar más, eso es mentira".
El balneario Perón cuenta con siete guardavidas, tres trabajan por la mañana y cuatro por la tarde. Además de la capacidad sujeta al tamaño de la pileta y del predio, la seguridad es escasa: en un día de alta demanda como ayer corresponde un guardavidas cada 150 personas.
Ávila contó que en lo que va de la temporada hubo un día pico en el que llegaron a entrar mediante el sistema de ingresos y egresos controlados unas 1.600 personas.
Por otra parte, mencionó que las dos tormentas fuertes, las del 26 de diciembre y el 1 de enero, perjudicaron únicamente los laterales de la pileta, donde el suelo es de tierra. Este año, la misma se llenó entre el 27 y el 30 pasado.
De acuerdo al Servicio Meteorológico Nacional, ayer, la temperatura máxima se registró a las 17,05 con 31 grados. Por la mañana la humedad llegó al 90 por ciento, mientras que por tarde bajó al 48 por ciento. Lo cierto es que el ambiente estaba bastante pesado.
Maira fue a la pileta con su familia: esposo, hijo, hermano madre. "Cuando entramos estaba normal, no tuvimos problemas". Lo mismo Paula, que llegó al mediodía para almorzar y pasar una tarde distendida. Hoy el termómetro subiría hasta los 33 grados.

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Sección Editorial

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