Lejos del desinterés, de la pregonada desidia, del falso discurso que los margina en la pobreza, lejos de querer seguir en la miseria, unos 400 wichis de numerosas comunidades de la Ruta 81, de Morillo, Dragones, Hickman, Padre Lozano y de Embarcación, acudieron a la invitación de la comunidad San Ignacio de Loyola para celebrar el pasado domingo el "Día del Trabajo y la Dignidad Wichi". Se alegraron por el taller textil que sus hermanos emprendieron hace un año y medio, y que merced al apoyo de la Fundación San Ignacio, presidida por Aldo Navilli, ejecutivo de Molino Cañuelas, ya comenzó a dar sus frutos. Catalina Rojas, trabajadora social y coordinadora del proyecto que busca mejorar la calidad de vida de esta comunidad wichi, ubicada a pocos kilómetros de Hickman, en Embarcación, contó: "Fue realmente un éxito la invitación, se mostraron muy interesados y con esperanzas de poder emprender algún proyecto que los saque de la pobreza. Ojalá todos pudieran lograrlo, la clave es tener un método. La fundación San Ignacio pone todo de sí para que la comunidad tenga productividad y una red de venta del producto".
Agregó: "La Fundacion San Ignacio encontró una solución para que los wichis puedan producir, es una solución para las próximas generaciones, un plan que ayuda a toda la sociedad porque tener comunidades que se autosustentan, es una solución para toda la sociedad. Todos se veían muy entusiasmados pero hay que ponerle metodología al entusiasmo para que prospere".
El domingo, en San Ignacio hubo música, fiesta y 15 ollas gigantes de locro. Dino Salas, el cacique de San Ignacio, dijo: "Hay un camino posible para superar la pobreza y la dependencia de los subsidios. Ese camino es el trabajo. Con el apoyo de la Fundación San Ignacio, lo estamos recorriendo. Hoy nuestro taller textil nos llena de orgullo, y nos muestra que se puede, a pesar de las dificultades, se puede".

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