Ayer se llevó a cabo un nuevo paro nacional docente contra el gobierno de Cambiemos. Este fue el tercero en poco más de un mes, los dos primeros fueron el 24 de agosto y el 2 de septiembre pasado. A la protesta de ayer se añadieron otros dos elementos: una marcha que se inició en la plaza 9 de Julio de la capital provincial y la participación de otros trabajadores estatales, además de los docentes.

Marcha multicolor

La marcha partió desde distintos puntos, porque si bien todos los organismos en protesta comparten el factor común de rechazar las políticas del gobierno nacional, y piden la reapertura de paritarias como punto más resonante, lo cierto es que no todos arribaron a la movilización con la misma lectura sobre la realidad actual.
Si bien en la marcha primó el elemento cohesionante, el cuestionamiento a las políticas de Cambiemos, hay que remarcar que no se trató de una movilización homogénea.
De las vueltas a la plaza y el acto de cierre formaron parte tanto organizaciones sindicales como corrientes de trabajadores, partidos de izquierda y organizaciones kirchneristas y filokirchneristas. De igual modo, todos convergieron en la plaza central de la ciudad.

Estatales

En cuanto a la participación de otros trabajadores estatales, hay que tener en cuenta que el de ayer fue un paro docente-
estatal, que para la situación salteña se tradujo puntualmente en la suma de trabajadores de las administraciones públicas del municipio y la Nación. Asimismo, se plegaron los docentes e investigadores universitarios, convocados por Adiunsa, y las corrientes y partidos de izquierda, como el MST y la CCC.
La delegación salteña de la CTA Autónoma, una de las cinco centrales sindicales, aportó una de las columnas más numerosas, y también se sumó a la movilización Tribuna Docente. Estos últimos aclararon que si bien comparten el rechazo a Macri, consideran que su política no es más que "una profundización de los años anteriores" y que "los paros sin un programa de lucha sistemático no sirven para nada".
En el Estado provincial, la mayor cantidad de empleados públicos la concentra el sector educativo, tanto en contextos formales como en educación no formal, tales como talleristas de programas socioeducativos.
En ese sentido, conviene recalcar que el gremio con más afiliados es ADP, encabezado por Patricia Argañaraz, y no se movilizó ayer a la plaza, pese a que públicamente habían convocado a sus afiliados al paro y la marcha.
Los empleados públicos municipales y nacionales que se sumaron los aportó mayormente ATE, que tiene influencia en dependencias de la comuna capitalina, como la planta hormigonera, los natatorios y los cementerios. Este gremio convocó a los municipales de otras localidades del interior, como Coronel Moldes o Cerrillos, las cuales tuvieron problemas de despidos tras la asunción del actual gobierno nacional.
De las reparticiones nacionales con asiento en Salta, dos fueron las que se adhirieron al paro: la Secretaría de Agricultura Familiar, que redujo sus labores por la falta de personal, y la delegación local del Ministerio de Desarrollo Social, que suspendió ayer todo trámite relacionado con pensiones y monotributo, lo que significa que anuló prácticamente la totalidad de diligencias que allí se realizan normalmente.

Privados

Vale decir que los docentes privados no participaron de la movilización, y que el grado de acatamiento entre los maestros fue más bajo que en el último paro. Rondó el 25 por ciento de acatamiento, según informó el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología.
En este paro convocado por ATE no participó ningún gremio adherido a la CGT, por lo que las actividades de servicio del sector privado se mantuvieron con normalidad. Esto le quitó un poco de fuerza a la medida, aunque el reclamo se escuchó fuerte.

Acatamiento relativo al paro

Desde el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Provincia afirmaron que la adhesión al paro en las aulas osciló el 25%. En ese porcentaje incluyeron el relevamiento de la educación primaria, secundaria. Sin embargo, El Tribuno pudo constatar que algunas instituciones con gran caudal de alumnos, como la escuela Normal, directamente no tuvieron clases.
No obstante, en otros establecimientos céntricos y de gran matrícula, como la escuela Urquiza o la Alberdi, el acatamiento fue prácticamente nulo. Entre un extremo y el otro, en la Jacoba Saravia o la Roca el impacto fue relativo sin llegar a alterar por completo la normalidad de la jornada.
En referencia a las oficinas públicas, en el Centro Cívico Municipal, principal dependencia del Gobierno comunal, los adheridos al paro prácticamente no se hicieron notar. La mayor parte de los que adscribieron a la medida se situaron en reparticiones menores como la planta hormigonera o los cementerios.
“Lo importante es que salimos a la calle y mostramos que estamos de pie, que no vamos a permitir que el Gobierno nos pase por encima y siga avanzando contra los intereses de los trabajadores”, remarcó Juan Arroyo, secretario general de ATE, uno de los sindicatos que convocaba.
Sobre los trabajadores estatales de la Provincia, hay que decir que por fuera de los maestros de educación primaria y media, no hubo muchos otros empleados que se sumaran al paro. Y mucho menos a la movilización en el centro de la ciudad, donde la mayor parte de los participes fueron docentes, investigadores, talleristas y militantes de corrientes, organizaciones políticas.
“El principal punto en común que nos convoca es la reapertura de las paritarias, y me parece que juntarnos en estos días de lucha es una buena táctica para enfrentar la política de ajuste de Macri”, afirmó Jorge Ramírez, secretario general de Adiunsa, el gremio de docentes e investigadores de la UNSa.
Acataron el paro algunas delegaciones locales de oficinas públicas nacionales también.

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