Corren entre los surcos, se ríen y comparten el avance de cada una de sus plantas. Controlan la hora de riego y esperan tener las semillas para la próxima siembra antes de irse de vacaciones. La experiencia es la de los chicos de una de las cuatro escuelas que cuentan con una huerta que abastece al comedor de los alumnos y a hogares que lo necesitan.
En la escuela Gobernador Solá, de Cerrillos, el trabajo de la huerta se lleva adelante de lunes a viernes con los chicos de séptimo grado que cursan en jornada extendida.
“Cuidar el medio ambiente y enseñarles a plantar sus propios alimentos son los objetivos” Verónica Morales, docente
En el establecimiento, donde la directora es Gladys Cáceres, los sábados el cuidado de la huerta está cargo de los pequeños de quinto grado. El proyecto cuenta con la guía de dos maestros y la asistencia del INTA Salta, que aporta semillas de temporada.
"Este proyecto de la huerta en la escuela Solá tiene cuatro años", contó la docente Verónica Morales. "Primero se trabajó con aromáticas y bonsais. Este año presentamos a través del Centro de Atención Infantil un proyecto para el concurso nacional "Huerta niño'' y ganamos. El premio fue la construcción de nuestro propio invernadero", contó la docente.
“Nunca había trabajado en una huerta. Estaba todo lleno de piedras, así que tuvimos que limpiar” Lourdes Martín, alumna
En la escuela, atrás de una tapia, está uno de los espacios que más sonrisas les saca a los chicos: la huerta. Para el trabajo en la tierra no faltan manos. Los chicos de séptimo grado que cursan jornada extendida son 135, mientras que los que concurren los sábados son 45.
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Una adolescente muestra los tomates que crecen en la huerta de la escuela en Cerrillos. Foto: Andrés Mansilla
Una adolescente muestra los tomates que crecen en la huerta de la escuela en Cerrillos. Foto: Andrés Mansilla
Por turnos y en varias secciones, los chicos se dedican a atender la huerta y el invernadero, que el INTA y una fundación nacional levantaron en un solo día. "Cuando ganamos el concurso, llegaron los fondos y compraron los materiales. Contamos con un sistema de riego por aspersión. Además, se colocó una bomba y un tanque para que no falte agua para el regado de las plantas", contó la docente comunitaria.
“Yo sabía, porque mi papá me enseñó. Lo más divertido es regar, porque jugamos un rato” Soledad Mosque, alumna
Si bien la huerta es un espacio por ahora experimental, no le falta nada. En esta temporada los chicos están controlando cómo crecen las plantas de tomates marplatenses, albahaca, frutilla, frambuesa, tomate perita, pimiento, zanahoria, remolacha, cebolla de verdeo, romero, menta y apio. Además, están poniendo las semillas de verano, como zapallo y zapallito.

Trabajando la tierra

En esta huerta todas las tareas quedan en manos de los chicos. Cuando el proyecto dio sus primeros pasos no tenían herramientas, así que fueron los papás de los chicos los que acercaron las primeras palas, picos y asadas. Ahora, y después de haber ganado el concurso "Niño huerta" ya tienen sus propios elementos.
"Este es un trabajo que genera mucha colaboración. Los chicos se ayudan entre ellos y, los que tienen experiencia, apoyan a los que no saben nada", contó la docente.
“Aprendí a remover la tierra y plantar. Mi plantas salieron todas. Ya saqué varias veces tomates” Luciano López, alumno
El interés de los alumnos en el proyecto fue lo que lo hizo florecer. "De a poco se fueron interesando y terminaron trayendo semillas de lechuga, sandía y melón. Algunas salieron y otras no, pero a las que salieron no dejan de cuidarlas", contó Gustavo Guitían, docente a cargo de séptimo grado.
Todo lo que se produce en la escuela termina en la cocina. El establecimiento, donde hay jornada extendida en dos turnos, se hace cargo del almuerzo de los chicos. Y de la huerta, por ejemplo, salen los tomates para las ensaladas o el salpicón de pollo.

En las vacaciones

Este proyecto, como las plantas que pusieron los chicos, no deja de crecer. Para el verano los docentes esperan plantar zapallo y choclo, que no requieren un regado especial y solo necesitan desmalezamiento.
“Como la tierra está buena, mis plantas salieron lindas. Tuve cebollas y frutillas. Lo mejor es regar” Nahuel Carrazán, alumno
Esto será tarea de los docentes, que durante las vacaciones se turnarán para mantener limpia la huerta hasta el regreso de los chicos. Las semillas se colocarán el 20 de diciembre y 100 días después los chicos volverán a clases y verán el fondo de la escuela -de casi media hectárea- cargado de verde y frutos.

Otras escuelas con huertas

  • Juan Pablo II: en la escuela, chicos y chicas de cuarto y quinto grado trabajan en la tierra. El proyecto está a cargo del director Rogelio Tolaba.

  • Paula Albarracín: los alumnos de cuarto y quinto grado están aprendiendo a cultivar en el establecimiento, donde la directora es Griselda Ferrer.

  • Palacios: la directora es Elsa Barcatt. Aprender a cuidar la huerta es parte de las actividades curriculares programadas para la primaria.

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