Si sos un apasionado de los viajes, un amante de las diferentes culturas y pasás todo el año preparando las próximas vacaciones, seguramente te gustará la idea de incorporar mapas a tu decoración. Sin duda, se trata de un elemento con mucha fuerza: según lo utilicemos y según la presencia que le demos, puede ser la nota predominante de la decoración. Hay quienes tienen un mapa colgado de la pared con un montón de chinches de diferentes colores, marcando en qué países han estado y cuales serán los siguientes a visitar. Pero también es posible utilizar los mapas de un modo más decorativo, sin restarle encanto.
Por ejemplo, podemos hacer que los mapas combinen perfectamente con el resto del interiorismo utilizando la misma gama cromática, pintando los continentes y océanos de una tonalidad similar al resto de los muebles y textiles de la sala en cuestión. Si tenemos una mesa morada nuestro mapa quedará muy bien en tonos lilas, y si por el contrario la decoración es más bien clásica con muchas maderas nobles, quedará de lujo un mapa envejecido en tonos sepias. Y si el tuyo es el estilo Navy, un mapa en tonos azules será el complemento perfecto para tu decoración.
Se puede incluir un mapa a modo de papel pintado, recubriendo toda una pared de suelo a techo o sobre un zócalo. También en la cocina. En este caso, para darle presencia podés ponerlo en un hueco entre los muebles y sobre él unas repisas para que a un mismo tiempo forme parte del conjunto y se comporte como el toque distintivo.
El mapa puede incorporarse a la decoración como un cuadro, sobre un aparador o sofá y con un buen marco que lo haga resaltar y tomar más protagonismo. También quedan muy bien sobre el escritorio o en la habitación de los niños.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora