Veintidós años después del atentado a la AMIA, la Justicia identificó a la víctima número 85 que provocó la bomba. Se llamaba Augusto Daniel Jesús, en ese momento tenía 20 años y era hijo de otra de las personas que murió. Por la investigación de la UFI AMIA/DAIA, se supo que en el momento del ataque estaba en la sede de la entidad mutualista junto con su mamá, María Lourdes Jesús, porque hacía un curso para el cuidado de enfermos.
La unidad del Ministerio Público Fiscal a cargo de los fiscales Sabrina Namer, Roberto Salum y Leonardo Filippini detalló que se logró el objetivo de poner un nombre a una de las tantas vidas destruidas por el atentado con las pericias del Equipo Argentino de Antropología Forense (EEAF), del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de la Nación y el trabajo el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.
La confirmación surgió de un estudio de la UBA. A partir de la identidad certificada de la madre, los especialistas lograron determinar los lazos biológicos entre los restos de ambos. Entre las "irregularidades en el resguardo del cuerpo" de la víctima, la UFI-AMIA mencionó que los restos fueron ubicados sin mayores precauciones en el osario común de Chacarita, años después del atentado.
Entre las "irregularidades en el resguardo del cuerpo" de la víctima, la UFI-AMIA mencionó que los restos fueron ubicados sin mayores precauciones en el osario común de Chacarita, años después del atentado.
La búsqueda empezó en 2002 cuando hallaron la cédula de identidad del joven entre los escombros del edificio de la mutual. Con eso, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 3 le ordenó a la Policía buscar a esta persona por la posibilidad de que estuviera vivo, para llamarlo como testigo en el primer juicio por la explosión en la AMIA.
Los nuevos responsables de la Unidad Fiscal revisaron en 2015 los datos que había del cuerpo sin identificar con la ayuda de forenses de la División Rastros de la Policía Federal y de la Morgue Judicial. También, le pidieron a Interpol una "notificación negra" que sirve para identificar a personas fallecidas y se ordenó un cotejo de huellas digitales con países vecinos y registros provinciales porque no se había logrado identificar las huellas dactilares de Augusto Jesús.
"La prueba genética, ahora, permite concluir la identificación por una vía independiente y sólida y resulta determinante respecto del vínculo de Augusto Jesús con su madre, de modo de permitir concluir su individualización", indicó la UFI-AMIA.

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