La semana pasada el directorio del Banco Central de la República Argentina determinó que la apertura de las cuentas sueldo puedan ser a solicitud del trabajador y no exclusivamente por pedido del empleador, como ocurre en la actualidad. Si bien la noticia tuvo amplia difusión, los distintos medios no advirtieron la imprecisión de lo que fue simplemente un comunicado de prensa del referido organismo. Ni siquiera el anuncio fue acompañado por las "comunicaciones" que son la expresión legal de esa entidad. Tampoco se realizaron publicaciones al respecto en el Boletín Oficial.
Cabe destacar que el Banco Central no tiene ninguna facultad para modificar la legislación laboral. Y si buscamos claridad y precisión, por allí debemos empezar.
La norma básica en la materia, la ley de contrato de trabajo (LCT) dice (art.124) que la remuneración debe pagarse mediante tres modalidades posibles: 1. en efectivo; 2. cheque o 3. cuenta bancaria.
En cualquier caso el trabajador puede exigir que su remuneración le sea abonada en efectivo. En el 2001, el Ministerio de Trabajo de la Nación reglamentó este artículo disponiendo que "los empleadores deberán abonar las remuneraciones en dinero de su personal permanente y contratado bajo cualquiera de las modalidades previstas en la legislación vigente, en cuentas abiertas a nombre de cada trabajador". La misma norma faculta al Banco Central a establecer las normas de funcionamiento de las "cuentas sueldo". Claramente el organismo laboral tomó partido por el pago bancario. Esta obligación de pago bancario es aplicable aún a las micro-
pymes de uno o dos trabajadores.
Hay algunas cuestiones prácticas que suelen presentarse:
1. Qué ocurre si de todas maneras se abona en efectivo. El empleador corre el riesgo de que se considere inexistente dicho emolumento, a menos que el pago resulte indubitado por los registros contables y laborales y que el trabajador haya firmado una solicitud para que se le abone la remuneración en moneda constante y sonante. 2. Si el trabajador que ha percibido en cuenta sueldo sus retribuciones, no firma los recibos, ¿la acreditación bancaria es prueba suficiente? Esta situación generalmente se presenta al extinguirse la relación laboral y ha dividido a la jurisprudencia. Por un lado, se sostiene que los artículos 138 y 141 de la LCT exigen la existencia de recibos firmados; por el otro, se considera que si los montos son coincidentes con los pagos adeudados deben considerarse cancelatorios.
El referido comunicado del Banco Central dice que "en algunos regímenes laborales especiales, tales como el del empleo doméstico y el trabajo agrario, la cuenta sueldo debe ser utilizada como mecanismo de pago de remuneraciones". Entendemos que el BC no puede reglamentar normas específicas de estos estatutos, ya que la cuestionable resolución del Ministerio de Trabajo, solo autoriza al BC en relación a la ley de contrato de trabajo y no de los estatutos especiales que tienen su propia normativa. De hecho existen claras dificultades prácticas y culturales para implementar abruptamente esta modalidad en los sectores rurales y del servicio doméstico.
Otra cuestión que no explica el comunicado es si se le brinda alguna solución a las pymes cuando sus empleados opten por percibir sus remuneraciones en numerosas entidades financieras diferentes.
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