Con la detención de cuatro secretarios de la comisión directiva de la UTA y un quinto despojado apartado del cargo, el sindicato que nuclea a los choferes de colectivos de corta, media y larga distancia no solo quedó virtualmente desmantelado, sino peligrosamente debilitado para defender la estabilidad laboral de los trabajadores frente a los despidos que denunciaron los díscolos que tomaron por asalto la sede social, el 12 de septiembre pasado. Oscar Santos Cruz, el dirigente que condujo por más de 30 años la seccional Salta de la Unión Tranviario Automotor, prendió una luz de alarma en consonancia con el ulular de las sirenas que no han parado de sonar desde el momento en que 32 personas irrumpieron en el edificio de la calle San Luis 555 y mantuvieron cautivo por espacio de 7 horas al titular del gremio, Jorge Flores y a otros dos secretarios.
Cruz advirtió que con un sindicato en crisis, los choferes de las unidades de transporte de pasajeros están desprotegidos y que esta situación puede ser aprovechada por las patronales para producir despidos a gusto y piacere. Lo que el veterano dirigente sostiene es que el consejo directivo nacional de la UTA que conduce Roberto Fernández debería tomar cartas en el asunto para evitar males mayores. "Es peligroso que el gremio continúe funcionando en estas condiciones", sentenció. Sin expresarlo de manera literal, Cruz dejó entrever que lo más conveniente sería disponer la intervención del sindicato y convocar cuanto antes a elecciones.
Mientras Flores se llamó a silencio, se sabe que la conducción nacional del sindicato está analizando en profundidad el caso de Salta y, en tal sentido, se espera que de un momento a otro la entidad madre emita una resolución. Al día siguiente de la toma de la sede gremial, Fernández envió al secretario de interior Jorge Kienner para que respaldara a Flores. A la luz de los acontecimientos no podía hacer otra cosa, ya que bajo ningún punto de vista podía apoyar a los protagonistas de la revuelta que pretendían destituir a Flores como consecuencia de la feroz interna imperante en el seno de la comisión directiva.
"No hay motivos para intervenir el gremio", señaló en esa oportunidad Kienner, pero con los nuevos acontecimientos que se sucedieron a nivel judicial la situación ya no es la misma que aquel día. El gremio ha quedado desmantelado con las detenciones de los secretarios adjunto Domingo Sixto Tactagi; de organización gremial, Omar Pereyra; de actas de difusión, Carlos Martín Barrios, y de cultura, Jorge Juan Banda. A ellos se suma Luis López, el secretario de organización, que en los días previos a la toma había sido apartado del cargo y despojado de su licencia gremial. La situación se complica más aún por el hecho de que es difícil que los citados dirigentes puedan recuperar la libertad debido a la gravedad de los cargos que pesan en su contra. Están imputados por secuestro coactivo, robo en poblado y daños en concurso real.
El caso Córdoba
Días pasados la conducción nacional de la UTA también había expresado su apoyo irrestricto al secretario general de la filial Córdoba, Ricardo Salerno, al que sectores internos intentaron despojar del cargo. Sin embargo, ayer Salerno fue suspendido por una serie de irregularidades en el manejo de la organización sindical, entre ellas problemas económicos y la toma indebida de personal. Roberto Fernández señaló a los medios de prensa que la decisión que se tomó no significa que se haya intervenido a la seccional del sindicato con el argumento de que no todos los integrantes de la comisión directiva son culpables.
Norberto Ciaravino, especialista en derecho laboral, explicó a Cadena 3 que la UTA es una "unión, no una federación", lo que supone que los sindicatos locales carecen de autonomía. "Se trata de un sindicato único con una sola personería que la ejerce la conducción nacional, de tal manera que las seccionales operan como mandatarias de aquella". Y agregó: "Las facultades del consejo directivo central son muy amplias respecto de las filiales".
De esta manera el antecedente de Córdoba es un punto de referencia que puede tener efecto en Salta si se analiza el verticalismo con que procede la conducción nacional cuando las papas queman.

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