"Manéjese con la verdad, entregue a los jefes que ordenaron matar a mi esposo", le dijo Francisca Toledo a Andrés del Valle Soraire ayer, en los pasillos de la Justicia Federal, tras la indagatoria que prestó el expolicía por un crimen de lesa humanidad que permanece impune desde hace 39 años.
En el Juzgado de Julio Bavio el exjefe de la tristemente famosa Guardia del Monte negó cualquier participación en la muerte de Fidel Yazlle, un dirigente del radicalismo que fue secuestrado y asesinado en Morillo por un grupo de tareas del terrorismo de Estado, el 11 de febrero de 1977.
Desde entonces, su esposa peregrinó por despachos judiciales de Orán, Tartagal y Salta sin lograr que los presuntos responsables sean llevados a juicio. Recién el noviembre de 2015 la incansable búsqueda de verdad de Francisca Toledo encontró una respuesta institucional cuando el fiscal Ricardo Toranzos impulsó la apertura de una instrucción.
En la causa, además de Soraire, fueron imputados Marío Víctor Palermo, quien en los días del crimen se desempeñaba como jefe de zona de la Policía de Salta en Orán, y Adolfo Zenón Avila, otro oficial que por entonces estaba a cargo de la comisaría de Morillo y falleció el 25 de julio de 2015.
Palermo será indagado el próximo martes, a las 10, y luego de su comparecimiento quedará resuelta la situación procesal de los dos acusados que tiene, por ahora, el expediente.
"Toto" Yazlle tenía 36 años y un bar, comedor y hospedaje en el que despuntaba su militancia radical, junto con otros vecinos de Coronel Juan Solá (Morillo), denunciando corruptelas. Poco antes de su secuestro había formalizado ante la Unidad Regional de Policía de Orán y el destacamento de Gendarmería de Embarcación denuncias que implicaban al interventor municipal de facto, Humberto Lazarte, y al comisario del pueblo, Adolfo Avila, en supuestos contrabandos, talas clandestinas y otros ilícitos.
En este contexto, la noche del 11 de febrero de 1977, Yazlle fue sorprendido en las puertas de su negocio por sujetos armados que lo subieron en una camioneta Ford, lo acribillaron en la ruta 81 camino a Pluma de Pato y colocaron su cuerpo en las vías del ramal C25, donde terminó despedazado por un tren.
La viuda de Yazlle, una docente jubilada que vive en Orán pero que se instaló en la capital salteña en busca de justicia, reconoció a un integrante de la denominada Guardia del Monte como presunto ejecutor del crimen de su esposo. Lo hizo a mediados de los 80, por fotografías que publicó El Tribuno tras el apresamiento de los miembros del grupo policial que comandaba Soraire, por el asesinato de dos jóvenes anteños, en mayo de 1977. Uno de los subalternos de Soraire, Fortunato Saravia (ya fallecido), fue identificado por Francisca.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora