El lunes, esa leyenda del jugador del Arsenal, Aaron Ramsey, volvió a tomar forma tras el gol que le convirtió al Sunderland, preludio de la muerte del mítico David Bowie. Sucede que, aunque cueste creerlo, cada vez que el volante del Arsenal hace un gol, un famoso pierde la vida.
En esta ocasión, el talentoso mediocampista convirtió un tanto en el empate de los Gunners frente al Liverpool 3 a 3. Y los "fantasmas" comenzaron a aparecer.
Pocas horas después se anunció la muerte del famoso actor Alan Rickman, a causa de un cáncer a los 69 años. Sí, una vez más, el mito estaba cumplido.
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La historia nació cuando en 2011 marcó frente al Manchester United y al día siguiente el gobierno estadounidense confirmó la muerte de Osama Bin Laden, uno de los terroristas más buscados. Meses más tarde, convirtió frente al Tottenham Hotspur y su víctima fue Steve Jobs.
Otras de sus "víctimas" fueron el dictador libio Muamar Muhamad, la popular cantante Whitney Houston, el pianista cubano Bebo Valdés, el dictador argentino Jorge Rafael Videla y del boxeador Ken Norton.
En noviembre de 2013, Ramsey convirtió un doblete frente al Cardiff y al día siguiente falleció el actor Paul Walker. En agosto de 2014, en tanto, le hizó un gol al Manchester City en el triunfo por la Community Shield. Horas más tarde, se confirmó la muerte de Robin Williams.



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