Es la principal característica de este año. El fenómeno, cuentan los especialistas, sólo aparece en momentos de crisis económica. Se trata del llamado consumo 'de a puchitos' en el que el cliente aumenta su frecuencia de visita al supermercado, pero, al mismo tiempo, achica el tamaño de la compra que realiza.
En un año que comenzó con los efectos de una devaluación, lo que afectó el bolsillo de los argentinos. Según la firma Kantar World Panel, ocho de cada diez argentinos restringieron su consumo en 2016. El año concluirá, según sus proyecciones, con una caída en torno de 4%, la cifra más alta desde 2001, cuando se derrumbó cerca de 11%.
En un trabajo presentado este mes por Juan Manuel Primbas, director para el Cono Sur de Kantar World Panel, se afirmó que la situación actual del consumo 'es preocupante', que mirando el corto plazo 'hay pocas señales de mejora' y que pensando ya en el año que viene el gran desafío es 'crear demanda'
De acuerdo con la investigación presentada por la consultora, en los primeros tres trimestres del año cayó por primera vez la compra por acto (-2%), mientras se incrementó la frecuencia de compra (+1%). 'Esto era algo que no venía pasando', advirtió Primbas. 'El consumidor era muy eficiente y no perdía tiempo con las compras. Ahora esta es la característica del año, crece la frecuencia de compras y cae el volumen. Esto se da porque el bolsillo tiene un tope. En el corto plazo es lo más preocupante y un sinónimo de crisis', agregó el experto.
Una notable caída
Entre el tercer trimestre de este año y el mismo del año pasado, un 62% de las 300 marcas relevadas por Kantar World Panel perdió hogares. Sólo un 38% sumó clientes. Las primeras marcas perdieron frecuencia de compra y las marcas B, en cambio, incrementaron su volumen por cada visita al súper. Para la consultora, las primeras marcas muestran una elevada sensibilidad al precio (77%). En este marco, además los supermercados perdieron cerca de 400.000 hogares en lo que va del año, mientras que, a contramano, el mayorista sumó clientela y mejoró la frecuencia de compra.
'Hay viejas tendencias que se venían arrastrando y que se profundizan', contó Primbas. 'A éstas sumá los descuentos, las promociones y las visitas a los mayoristas.' Por ejemplo, un cuarto del total del gasto de las familias argentinas se orienta a las promociones. La mitad de las familias consumidoras, en tanto, busca promociones. Este tipo de beneficios se multiplican, ya que incrementan la compra por acto hasta un 30%. Entre los diferentes canales, los supermercados siguen siendo los que más ofertas tienen (hay un 66,9% de penetración).
El consumo masivo, estimó Primbas, no pegará un salto en 2017 pese a los planes del Gobierno para incentivar la demanda en un año de elecciones.

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