No es novedad que de un tiempo a esta parte los teléfonos celulares comenzaron a ocupar un lugar cada vez más importante dentro del día a día de las personas.
En la calle, en el transporte público o en autos particulares, en bares y restaurantes o en el banco de cualquier plaza se puede observar, un día cualquiera, a personas interactuando con sus celulares.
Y esta masividad ha comenzado a generar un efecto no previsto pero que preocupa: el robo de teléfonos celulares.
Según un estudio de las propias compañías, en el año 2015 se produjeron 7.000 robos de celulares por día. La cifra posiciona al país al tope del ranking en América Latina.
En ese marco, el licenciado en seguridad, Luis Vicat, explicó que "las estadísticas con los robos de equipos de telefonía móvil se vienen sosteniendo desde hace varios años, y como resultado actualmente 8 de cada 10 argentinos ya padecieron en alguna ocasión este flagelo", según publicó Diario Popular.
El código IMEI tiene 15 dígitos y permite saber si un celular es robado. Para generarlo hay que marcar *#06#. Luego se puede consultar en la web de la Casa Rosada si es robado.
"Cabe destacar que en el 70 por ciento de los hechos los usuarios son víctimas de violencia, bajo la forma de arrebatos callejeros o mediante la utilización de armas. En el restante 30 por ciento se trata de casos de hurtos, sin violencia y aprovechando el descuido de las víctimas", señaló.
La cifra sorprende, pero no tanto, es habitual que algún amigo o conocido nos comente que "le robaron el celu" en el colectivo sin que se diera cuenta, o que lo "apretaron" a plena luz del día en la calle.
Tampoco faltan noticias en los diarios relatando como el simple robo de celular termina en un hecho de sangre.
Ayer mismo, un adolescente de 16 años fue baleado en la localidad bonaerense de Isidro Casanova, provincia de Buenos Aires, por resistirse a que le quiten su teléfono. El joven volvía del colegio cuando un delincuente quiso robarle el teléfono y al negarse recibió un disparo en el cuello. Según las últimas noticias, el joven luchaba por su vida.
En Salta estos hechos también son comunes, el jueves por la noche un malviviente fue apresado con 9 celulares que había robado durante el festival que se organizó en la localidad de Vaqueros con motivo del aniversario del fallecimiento de Gemes.

Teléfonos de origen dudoso

Para intentar reducir este problema, la Cámara de Agentes de Telecomunicaciones Móviles de Argentina (Catema) lanzó una campaña contra el robo de celulares, que se centra en persuadir a los posibles compradores de teléfonos robados, planteando que esta adquisición irregular de celulares los hace cómplices de los delitos cometidos.
"Para los hechos de robos de celulares es indispensable comenzar a generar conciencia entre los usuarios. Por un lado, es clave que no compremos equipos de dudoso origen porque de esa manera no se detiene la rueda de la violencia y el negocio espurio. Al mismo tiempo, hay que tomar recaudos. En la vía pública, evitar hacer llamadas o enviar mensajes. Para el caso de recibir llamadas o mensajes, si resulta muy necesario atender o chequear, hay que buscar espacios de resguardo, como un quiosco o el lobby de un edificio", dijo Vicat.

Un negocio lucrativo

En nuestro país, se estima que el robo de celulares mueve más de 100 millones de pesos mensuales, a un promedio de 500 pesos la venta de la unidad en alguna cueva, donde los equipos son liberados. Este número se duplica o triplica si lo que se contabiliza es el precio al público, que puede rondar los 1.500 pesos.
"A mí me pagan 500 pesos por un Samsung bueno. Voy a Ciudadela y lo vendo a un tipo que me da esa plata por cada equipo. Hago esto todos los días", contó en un informe televisivo un "punga" que opera en Liniers, revelando que solo tenía 14 años, como la mayoría de quienes "trabajaban" en la misma zona, un panorama similar al que se registra en otros "puntos calientes" de la ciudad de Buenos Aires, como Once, Constitución o Retiro.
Para Vicat, finalmente, "es necesario que los usuarios tomemos verdadera dimensión de este drama y dejemos de ser cómplices, y también reflexionemos sobre nuestro rol como usuarios, para así tomar recaudos, necesarios en un ambiente hostil y realmente peligroso".

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