En una manifestación inédita a la que calificaron como "una súplica", un grupo de fieles católicos de El Galpón hicieron repicar dos campanas durante 12 horas continuas e ininterrumpidas. ¿El motivo? Pedir que no se siga demoliendo lo que queda de la parroquia San Francisco Solano, que fue afectada por el temblor ocurrido el 17 de octubre del año pasado.
Las campanas están colgadas de maderos, a un costado de lo que quedó en pie de la estructura del histórico templo. Allí se las puso tras la destrucción casi total de la iglesia y están al alcance de cualquiera.
"Somos un grupo de fieles, de laicos comprometidos con la iglesia que, al ver que el jueves recomenzaron los trabajos de demolición, pedimos que los frenen, que se preserve lo que queda de nuestro templo y se edifique conservando esas estructuras", dijo María Alejandra Romero, una de las vecinas que participó de la particular protesta.
"Hicimos el campanazo durante medio día como un ruego, porque van a derribar nuestra historia. Comenzamos a hacerlas repicar, en forma permanente y con distinta intensidad a las 10.30. Por la noche cuando se cumplieron las 12 horas, vino la Policía y nos dijo que debíamos detenernos porque hubo llamados con quejas por los ruidos", destacó la mujer.

Los argumentos

Llama la atención que en este reclamo no están los vecinos que presentaron un recurso de amparo (que finalmente fue rechazado por la Justicia) para tratar de evitar la demolición del templo.
Los que realizaron el campanazo fueron otros fieles de la parroquia San Francisco Solano.
"Ahora vienen a demoler, luego de más de un año del temblor que afectó a nuestra localidad. Estamos muy dolidos y no queremos dividir a nuestro pueblo ni generar una polémica, sino que pretendemos que se preserve lo que es de todos los galponenses, el lugar donde muchos fueron bautizados", dijo Romero.
Según se pudo saber, el párroco de la localidad, Eduardo Pastrana, estuvo en desacuerdo con el toque de las campanas y hasta en un momento pidió que cesaran expresando que ya era suficiente. Cabe remarcar que lo que quedó de la iglesia no está en condiciones de sostenerse. Tras el movimiento telúrico, los daños son estructurales y es un peligro teniendo en cuenta que se trata de una zona de alta sismicidad. Ayer, las campanas que están en un sector muy accesible para cualquiera, amanecieron sin los badajos para evitar que se repita el episodio.
María Romero adelantó que le entregarán una nota al arzobispo Mario Antonio Cargnello, con la firma de muchos vecinos que apoyan la preservación del templo.

Amparo rechazado

El juez de Garantías 1 de Metán, Mario Teseyra, resolvió en junio pasado rechazar la acción de amparo colectivo interpuesta por diez vecinos de la localidad, que solicitaban la conservación del histórico edificio.
En la resolución, el magistrado dejó sin efecto la medida cautelar que detuvo provisoriamente los trabajos de demolición que se estaban llevando adelante.
El amparo había sido interpuesto por los vecinos galponenses Marcelo Giménez, Julio Modesti, Eduardo Joaquín Caillou, Lucía Barrientos, Horacio Thomas, Inés Guaymás, Luis Carán, Leonardo Clérico, Favio Barquez y Martha Pérez, con el patrocinio de las abogadas Cristina Pérez y Mariana Cendoya.
Fue en contra del Arzobispado, la Municipalidad y el Concejo Deliberante de El Galpón, debido a que las autoridades de la localidad del departamento de Metán autorizaron, a través de una ordenanza, los trabajos de demolición para que se proceda a la construcción de un nuevo templo, mediante un proyecto impulsado por el propio monseñor Cargnello.
"Más allá del proceder adecuado a derecho por parte de los poderes que intervienen en la sanción de la ordenanza, el contenido de la misma no vulnera garantías fundamentales", dijo el juez Teseyra en la resolución.
El magistrado destacó también: "Nos encontramos con un edificio en avanzado estado de demolición, con dos intervenciones en el mismo, una en 1930 en donde se reforma la construcción original que data de 1872, y otra de 1960 en donde se reforma el altar y el presbiterio, por lo que de la construcción original solo se cuenta con un menor porcentaje".
"Pero tampoco podemos negar la sensibilidad de los feligreses al lugar y su conservación. Aún así entendemos que la situación en la que se encuentra el inmueble no genera motivo de resguardo alguno. Sin perjuicio de los informes técnicos elaborados por los ingenieros García y Cambronero, los que concluyen que se puede recuperar parcialmente el edificio a fin de permitir la ejecución del nuevo proyecto del templo sin que la comunidad pierda un lugar para el culto, para finalmente demoler el edificio afectado con la recuperación de elementos como el coro y aberturas para su reciclado y uso en la nueva obra", especificó en el fallo del magistrado.

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