El pasado 24 de marzo de 2016 se cumplieron 200 años de la constitución del Congreso de Tucumán. La convocatoria había surgido del Cabildo Abierto realizado en Buenos Aires en abril de 1815. Ese cuerpo había dispuesto además la disolución de la Asamblea Constituyente, más conocida como la del Año XIII, y el dictado de un estatuto. En él debían establecerse las condiciones para la elección de los diputados de las provincias ante el Congreso General del las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Para el historiador Bernardo Frías, la elección de la ciudad de San Miguel de Tucumán como sede del Congreso General surgió luego de algunas consideraciones: "Unos porque el congreso gozara de su dignidad, otros porque miraban como imposible por entonces, volver a avasallarlo, todos convenían en la necesidad de una tierra neutral y garantías".
También: "El local para la reunión ha de estar de tal modo situado, con tales garantías resguardadas, que todas las opiniones se hallen en completa libertad; todos los intereses respetados y todas las susceptibilidades puestas a cubierto de cualquier viso de humillación".
Contexto político
De todos modos, la situación externa e interna al momento de instalar el Congreso General no era la mejor. En América "la tea de la libertad que había encendido Murillo en 1809 se estaba apagando en distintos lugares. Pocas veces una asamblea iba a establecerse y comenzar su labor teniendo un horizonte menos propicio y más cargado de amenazas". Además, en el Alto Perú el general José Rondeau había sido derrotado por el jefe realista Joaquín de la Pezuela en Sipe Sipe o Viluma, sufriendo un terrible desastre y, por si fuese poco, dejando abierto el acceso hacia las provincias del sur (Salta, Tucumán y Córdoba).
Tan importante fue la victoria de Sipe Sipe para los españoles, que muchos de ellos consideraron que la suerte de la Revolución de Mayo estaba poco menos que perdida y totalmente derrotada.
En Europa
Por su parte, en el viejo continente la estrella de Napoleón Bonaparte se eclipsaba definitivamente, dejando a España y a Fernando VII en completa libertad de acción para, ahora sí, ocuparse de la rebelión de sus colonias americanas.
En las Provincias Unidas, la situación distaba de ser la ideal. La antigua formación de gobiernos-intendencias continuaba desintegrándose, y por todas partes surgían conflictos. El último, serio y preocupante, era el enfrentamiento entre el jefe del Ejército del Norte, general José Rondeau, y el gobernador de Salta, coronel Martín Miguel de Güemes. Crisis que, por suerte, se solucionó favorablemente dos días antes de que se estableciera el Congreso General en Tucumán.
Pero pese a la difícil situación, tanto en lo externo como en lo interno, los diputados de las Provincias Unidas, marcharon para reunirse y dejar constituido el Congreso General. Y todos se trasladaron a Tucumán cargando convicciones, entusiasmo y mucha fe.
Mientras tanto, Manuel Belgrano, José de San Martín y Martín Miguel de Güemes no dejaban de alentar la constitución del Congreso General, conocido en nuestra historia como el Congreso de Tucumán.

Pese a los graves problemas, el cuerpo comenzó a deliberar

A la sesión constitutiva asistieron 10 provincias y 21 diputados. Salta no estuvo presente. A pesar de los malos presagios, el conflicto entre Güemes y Rondeau, y la ausencia de las provincias orientales, el 24 de marzo de 1816 quedó instalado en la ciudad de San Miguel de Tucumán el Congreso General de la Provincias Unidas del Río de la Plata. El lugar de sesiones fue la residencia de doña Gertrudis Bazán de Laguna de Zavalía, en la calle de La Matriz, a cuadra y media de la plaza pública.
En el amanecer del 24 de marzo de 1816, una salva de 21 cañonazos anunció el importante acontecimiento. A las 9 de la mañana, los diputados se reunieron en la Casa Congresal y desde allí se dirigieron en corporación hasta el templo de San
Francisco, donde se cantó una misa solemne con panegírico a cargo del doctor Manuel Antonio Acevedo. Finalizado el oficio, los diputados regresaron a la Casa Congresal a los fines de finalmente instalar el cuerpo.

Los asistentes

Al momento de la instalación del Congreso General, se encontraban presente 21 representantes de 10 provincias: por Buenos Aires doctores Pedro Medrano, José Darragueyra, Juan José Paso, Antonio Sáenz y fray Cayetano Rodríguez; por Catamarca doctores Manual Antonio Acevedo y José Colombres; por Charcas doctores José Severo Malabia y José María Serrano; por Córdoba don Eduardo Pérez Bulnes, licenciado Gerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera, José Antonio Cabrera e Ignacio del Corro; por La Rioja doctor Pedro Ignacio Castro; por Mendoza: don Tomás Godoy Cruz y doctor Juan Agustín Maza; por Mizque doctor Pedro Ignacio de Rivera; por San Juan: fray Justo Santa María de Oro y don Francisco Laprida; por San Luis general Juan Martín de Pueyrredón; y por Tucumán doctor José Ignacio Thames.

Las primeras autoridades

Luego de aprobados los respectivos poderes, se pasó a designar el presidente provisional del cuerpo, resultando electo el diputado por Buenos Aires, doctor Pedro Medrano, y secretarios los doctores Paso y Serrano. Inmediatamente después, el presidente provisional tomó juramento a los diputados presentes, empleando la siguiente fórmula:
"¿Juráis conservar y defender la religión Católica, Apostólica Romana, promover por todos los medios de conservar íntegro el territorio de las Provincias Unidas contra toda invasión enemiga y desempeñar con dignidad los demás cargos anexos a tan alto empleo?

"Soberano Señor"

Luego del juramento de los 21 diputados, el cuerpo se pasó a discutir acerca del tratamiento que debía darse al Congreso como entidad. Luego de un intercambio de opiniones, los diputados acordaron que fuera la de "Soberano Señor".

El órgano de prensa

Para registrar todo lo que ocurriría en el Congreso, el cuerpo anunció la aparición de un órgano que se denominaría "El Redactor del Congreso". En él se insertaría el texto de la Arenga del Congreso que ya se estaba redactando.
Mientras tanto en los corrillos del recinto se comentaba en diversos tonos las ausencias de las provincias orientales, Santiago del Estero y Salta, aunque se sabía que esta última había designado a los diputados Mariano Boedo, José de Moldes y José I. Gorriti. Estos aún no habían arribado a Tucumán pues hacía solo dos días que José Rondeau y Martín Güemes habían firmado el Pacto de los Cerrillos.
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Recinto de la sala de sesiones del Congreso de Tucuman.
Recinto de la sala de sesiones del Congreso de Tucuman.

Repercusión del conflicto entre Martín Güemes y José Rondeau

El Congreso reconoció que Salta "era atacada por todas partes" Desde la instalación del Congreso de Tucumán, uno de los temas más comentados en los corrillos de la Casa Congresal, fue la notoria ausencia de los representantes salteños, aunque ya se conocían los nombres de los representantes: Mariano Boedo, José de Moldes y José Ignacio Gorriti.
Y más resalta esta ausencia cuando se recordaba que uno de los grandes impulsores de la realización del Congreso General de las Provincias Unidas del Río de la Plata había sido justamente el gobernador Martín Miguel de Güemes.
De todos modos, el Congreso y sus miembros estaban muy al tanto de las razones de tan mentada ausencia. Sabían del conflicto que el gobernador Martín Güemes mantenía, no solo con José Rondeau, jefe del Ejército del Norte, sino también con el Cabildo de Jujuy que había tomado partida a favor del jefe porteño.
A tanto llegó la preocupación del Congreso, que a dos días de su instalación, e ignorando que ya se había firmado el Pacto de los Cerrillos, "El Redactor del Congreso" se ocupó del delicado tema dejando constancia de ello en sus columnas: "Honda preocupación -decía- está provocando entre los miembros del Congreso la situación creada en Salta a raíz del entredicho que sostienen el Gobernador de esa provincia, Don Martín Güemes, y el Jefe del Ejército del Norte, General José Rondeau".

Segunda nota

El 28 de marzo, nuevamente "El Redactor del Congreso", se ocupó del caso Salta. Según este órgano, en la sesión de ese día, el Congreso consideró necesario "que para calmar las inquietudes que ponen ya en último apuro a la ciudad de Salta, atacada por todas partes, el nombramiento de un diputado que en representación del cuerpo se dirija a transar aquellas funestas desavenencias". Acto seguido se propuso varios nombres pero a pluralidad de votos fue designado para cumplir con esa misión el doctor Ignacio del Corro, diputado por Córdoba.

Pacto de los Cerrillos

Finalmente, el 1 de abril de 1816, el Congreso tomó oficialmente conocimiento de la firma del Pacto de los Cerrillos.
Sobre esta conciliación "El Redactor del Congreso" señala que "Con profunda satisfacción se han recibido en el seno del Congreso, las noticias procedentes de la ciudad de Salta y que dan cuenta de la solución del conflicto entre el Gobernador Martín Güemes y el General José Rondeau. Asimismo acordó en la referida sesión "que habiendo cesado las desavenencias entre el General Rondeau y el gobernador Güemes, se les curse a la brevedad los oficios acordados el 28 de marzo ppdo., cooperando de ese modo a la consolidación de los tratados de paz y de unión, tan importantes y de primera necesidad entre jefes a quienes no deben animar otras miras, que la felicidad del país, la libertad de las Provincias Unidas y sobreponerse a un enemigo que hallará en sus rivalidades el más poderoso apoyo para sus triunfos".

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