Saeta prometió colocar un parador en la esquina de Ameghino y Necochea, en la plazoleta que Serafín Casimiro, jubilado de 80 años, levantó sobre un basural.
El espacio verde del que hoy disfrutan por igual grandes y chicos en Cerrillos, se extiende a lo largo del terraplén del ferrocarril y es el resultado de una iniciativa personal de este abuelo, que hace unos 10 años, con solo una pala, un puñado de plantines y mucho entusiasmo se puso al hombro la tarea de aportar un nuevo espacio verde de recreación al pueblo.
"Lo único que le falta al lugar es un refugio para que la gente que va a esperar el ómnibus tenga dónde protegerse de las inclemencias climáticas", contó Serafín. Y ese sueño parece estar cerca de convertirse en realidad. Hace algunos días, recibió un llamado telefónico de Saeta, empresa encargada del transporte de pasajeros del área metropolitana de Salta, para informarle que evalúan la posibilidad de instalar un parador en la ya famosa plazoleta. Los técnicos realizan un estudio de factivilidad para llevar a cabo la obra. "Estoy muy emocionado. Me dijeron de Saeta que hay grandes posibilidades de que instalen un parador. Me alegra por mis vecinos, que tendrán un lugar para protegerse de la lluvia y del sol. La verdad es que se trata de un sueño que está a punto de concretarse. Confío en que Saeta seguirá adelante con el proyecto, porque se mostraron muy predispuestos", expresó don Serafín.
La historia de Serafín tuvo gran repercusión a nivel nacional, al haberse convertido en un ejemplo de quienes en su propio entorno, con las pocas herramientas con las que cuentan, pero con fuerte decisión hacen su aporte en favor del ambiente. Eso lo llevó a transformar un microbasural en una plazoleta.
Hace aproximadamente una década, el terraplén de las vías del ferrocarril, que se extiende paralelo a calle Necochea, era un espacio mal utilizado por los vecinos para depositar bolsas de basura, entre otros desechos urbanos.
En aquellos tiempos, alimañas de todo tipo encontraban en el lugar un hábitat perfecto para desarrollarse y multiplicarse. Fue entonces, cuando don Serafín decidió parquizar parte del predio.
En ese pequeño espacio de unos10x30 metros plantó pinos, palos borrachos (yuchán), cactus de diferente tipo, paraísos, rosales, pensamientos, palmeras, entre otros ejemplares que fueron creciendo y transformando el viejo basural en un espacio verde para el esparcimiento de los vecinos.
Allí instaló luego, un subibaja para los niños, bancos de plaza y hasta cestos metálicos para la basura.
Él mismo se encarga de mantener limpio el lugar, de cuidar las plantas, de regarlas y abonarlas. La Municipalidad lo ayuda algunas veces a mantener el pasto corto.
Pero la gente parece haber entendido la importancia de cuidar este espacio, porque a pesar de que muchos jóvenes lo usan, no generan destrozos.
Como las calles que circundan este pequeño paseo se tornaron en los últimos años muy transitadas, Serafín pintó los cordones de las esquinas, a modo de señalización, para que los conductores no sufran accidentes. Allí, además, tiene parada el ómnibus del servicio local de pasajeros, para el que Saeta instalará el parador.

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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 12 meses

Si todos remásems como este abuelo, qué gran país sería la Argentina.