La llegada al norte de las jornadas de intenso calor, que muchas veces superan los 40§C, potencian cualquier tipo de patologías y hacen alertar a la población sobre la necesidad de evitarlas, particularmente aquellas que se transmiten por el consumo de agua que no es segura.
Líquida o en productos como hielo, palitos de colores o picolés, helados, saborizadas y soda, en todos los casos puede transmitir enfermedades. Por eso el municipio tartagalense inició una intensa campaña de control en todos los locales que expenden este tipo de productos, tanto en el centro como en los barrios y si no se cumplen las reglamentaciones vigentes, serán clausuradas y multadas.
Responsabilidad ciudadana
La campaña se inició con el control y clausura de las cuatro plantas que expenden agua envasada, tanto en botellas como en bidones, y de esa manera se determinó que todas, en mayor o menor medida, no cumplían con las exigencias que establece el Código Alimentario Nacional. Inclusive, algunas no estaban ni siquiera inscriptas en el municipio, por lo que para ser rehabilitadas debieron cumplimentar de inmediato todos los requisitos. Es así que ayer ya reabrieron tres de las cuatro firmas y restablecieron la venta de sus productos normalmente.
Apoyo comunal
El intendente de Tartagal, Sergio Leavy, explicó: "Las tareas de control y fiscalización son dirigidas por la contadora Mónica Apaza, quien ha dispuesto, por el momento, de cuatro dotaciones de inspectores para que recorran toda la ciudad realizando esta tarea de contralor que está fundamentalmente dirigida a preservar la salud de la población. Valoramos que varios emprendedores locales hayan invertido para tener las instalaciones, pero simultáneamente deben cumplir con los requerimientos porque estamos hablando nada más y nada menos que de agua y salud".
Leavy precisó que "al tratarse de una actividad comercial, que por cierto en los meses de verano tiene mucha demanda, lo mínimo que les pedimos es que se inscriban, que tributen en el municipio y que cumplan con los requerimientos municipal y provincial de Bromatología y el Código Alimentaria Nacional. Las instrucciones que tiene la Dirección de control y fiscalización es clara, porque a quienes no cumplan se les clausurará el comercio y se labrarán las infracciones que correspondan, sin miramientos".
Control de calidad en la red
El miércoles pasado, técnicos de la Universidad Nacional de Salta junto al director de Bromatología del municipio, el encargado zonal de la empresa Aguas del Norte, un abogado y el juez de Paz, tomaron las muestras de agua de red para que sea analizada en los laboratorios que la UNSa tiene en la capital. Esto se hizo ante la falta de respuestas por parte de la empresa Aguas del Norte sobre esos mismos estudios requeridos.
El municipio norteño había solicitado información a la prestataria del servicio sobre la calidad del agua y la presencia de agente extraños como el parásito cryptosporidium, detectado en el hospital Juan Domingo Perón, pero la empresa nunca respondió.
Las tomas de muestras se realizaron en la escuela Cornelio Saavedra en Villa Gemes y en el barrio Norte Grande, los extremos este y oeste de Tartagal. Estuvieron a cargo de Ramiro Poma, de la universidad, el director de Bromatología del municipio, César Aguilera, el director de Medio Ambiente, Juan Villafañe y el asesor legal del municipio, Farid Obeid, junto al juez de Paz de Tartagal, Fabricio Arias.
"Tartagal tiene la particularidad que recibe agua de dos fuentes: del río Tartagal y la segunda del sistema que proviene del dique Itiyuro. Esa fue la razón por la que se tomaron las muestras en estos dos puntos de la ciudad, ya que villa Gemes solo recibe agua del río y Norte Grande solo del acueducto del Itiyuro", precisó el intendente.
Leavy agregó que las muestras debían ser analizadas en un período que no supere las cuatro horas de tomadas desde la fuente de provisión, "por lo que dispusimos de un vehículo para trasladar a los técnicos de la UNSa que realizará los estudios en laboratorios propios. Queremos cumplir estrictamente con los protocolos, sobre todo para llevarle tranquilidad a la población. Si el agua es apta para el consumo y no tiene riesgos para la salud humana, en buena hora. Pero si no, lo fundamental es que lo sepamos y actuemos en consecuencia", concluyó.

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