Hasta hace un mes, Corega, un adhesivo para prótesis dentales, se producía solo en Irlanda. Con una inversión de 11 millones de dólares la empresa de productos farmacéuticos GlaxoSmithKline (GSK) eligió a la Argentina para instalar la segunda planta de producción de Corega y desde allí exportar a toda Sudamérica.
Hasta hace un mes el único origen de este adhesivo para prótesis dentales era Irlanda. Argentina producirá 6 millones de pomos para el mercado local y exportará 10 millones a países como Chile y Brasil, con una capacidad de producción total de 30 millones.
Con este producto GSK dará vuelta su balanza comercial. Dejará de importar alrededor de 2 millones de dólares y exportará, cuando termine de sumar mercados de Sudamérica, de 3,5 a 4 millones de dólares por año. Argentina es el país de la región con mayor desarrollo de la marca.
Corega tiene el 83% del mercado en valores y cerca del 73% en volumen.
"Un sueño"
"Con mucho trabajo logramos demostrar que la Argentina podía pelear a nivel de competitividad y de productividad", manifestó Diego González Monín, gerente general de la división Consumo para Argentina y Cono Sur.
Lo definió como "un sueño hecho realidad". EEUU, Brasil y México eran los otros candidatos.
La planta que está en San Fernando, Buenos Aires, desde el año 1957 es una de las más robustas de la red de GSK en el mundo.
En ella se hacen 200 pomos de Corega por minuto y 50 mil unidades por día. "Hay mucha energía puesta en esto y la planta está muy orgullosa", señaló Pablo Darckus, farmacéutico encargado de la producción.
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Planta de GSK en San Fernando, Buenos Aires, donde se produce Corega.
Planta de GSK en San Fernando, Buenos Aires, donde se produce Corega.
Tecnología y capacitación
El dinero de la inversión se utilizó para la ampliación del edificio y para la transferencia de tecnología de punta.
Un equipo de operadores con experiencia viajó a Irlanda para formarse. "Al principio les costaba un poco por la barrera del idioma, pero a los tres días se entendían perfectamente", contó el director de la planta Alberto Banchik, quien trabaja en GSK desde hace 22 años y es jefe hace 4. "Como estuvieron fabricando el producto allá, cuando comenzó la producción en la Argentina ya conocían las máquinas, el proceso y estaban con un nivel de entusiasmo fantástico", señaló.
Antes se importaba el producto terminado y ahora solo las materias primas y los tubos. "Este no es un producto que tenga riesgo de contaminación", explicó. "Hacemos un proceso de análisis de riesgo en el que participa la gente de calidad que controla la temperatura a la que debe estar y qué tipo de almacenamiento tiene que tener", manifestó.
GSK es una de las empresas de la salud líderes, ubicada entre el 5º y el 7º lugar del ránking mundial.


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