El cambio de Gobierno generó fuertes expectativas de cambio en la economía argentina y la llegada del soñado segundo semestre las potencia de manera formidable.
Nuestro país soporta cuatro décadas de bajo nivel de desarrollo industrial, atraso tecnológico, alto costo productivo y muy bajo nivel de inversión. En consecuencia, el cambio en la economía debe resolver esos problemas, fortalecer a las empresas nacionales, especialmente las pymes, y aumentar significativamente los puestos de trabajo.
La reactivación prometida para este segundo semestre debe traducirse en beneficios para nuestra gente y nuestra producción.
El campo apostó fuertemente a la inversión. La Sociedad Rural Argentina anunció hace dos semanas que el sector agropecuario argentino invertirá este año US$58.000 millones, alentado por la eliminación y reducción de retenciones a las exportaciones, sumadas a la quita de trabas al comercio exterior.
En nuestro país, la producción rural sigue siendo la llave maestra.
Ya se habla de inversiones en otras actividades productivas, pero no son las imprescindibles para hacer crecer la economía.
Brasil, nuestro principal socio comercial, este año perderá un 4% de su PBI, son razones más que válidas para que el Gobierno incentive la construcción de infraestructura en nuestro territorio a través de la asociación público-privada, que generará los recursos necesarios para incrementar la obra pública y el efecto multiplicador de actividad y empleo que ésta trae aparejada.
Financiamiento, sí o sí
Según trascendió, el Gobierno está trabajando en un proyecto de ley que enviará al Congreso para llevar a US$ 90.000 millones la capacidad de endeudamiento; esa norma permitirá rápidamente obtener fondos de entidades financieras internacionales que se destinarán a infraestructura.
Esta forma de financiar obras públicas para que se conviertan en motores de reactivación de la economía es una alternativa válida, ya que el Gobierno en forma unilateral no podría hacerlo en el corto plazo.
Recientemente el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, en la apertura del 14§ Foro Latinoamericano de Liderazgo, organizado por el grupo estadounidense CG/LA, dio a conocer un extenso listado de iniciativas que entiende se irán materializando y ampliando.
El proyecto más importante por su volumen es el Plan Belgrano, que beneficiará con obras de infraestructura a todo el NOA y NEA; está concebido, no solo para mejorar la infraestructura productiva sino también para generar nuevas fuentes de trabajo,con inversiones proyectadas en US$16.000 millones.
Hay otros planes. Dietrich mencionó el plan de Expansión de la Infraestructura Hídrica para la provincia de Buenos Aires, con US$3.200 millones; la central nuclear Atucha III con US$3.000 millones; el corredor bioceánico Aconcagua, cuyo responsable es la corporación América, con US$3.000 millones.
Además, están en cartera el Gasoducto del Noroeste, US$2.800 millones; las nuevas plantas potabilizadoras en Buenos Aires, US$2.000 millones; la central hidroeléctrica Chihuido I, US$1.900 millones; la repotenciación de la central nuclear Embalse, en Córdoba, US$1.780 millones; el túnel de Agua Negra entre San Juan, Argentina, y Coquimbo, Chile US$1.700 millones.
La competencia que trae riesgos
En su mayoría, estos proyectos serán financiados por entidades extranjeras; es allí, justamente, donde comienzan a generarse conflictos entre el sector público y privado. Para los empresarios argentinos, especialmente los que manejan pymes, aparecen fundados temores; entienden que estas inversiones generarán una oleada de importaciones de materiales, equipos e insumos de los países que otorgaron la financiación, pero que introducirán productos que en muchos casos ya se hacen acá.
Será necesario que el Gobierno fije límites para que imponga el "compre nacional" o por lo menos que les garantice a nuestros industriales que, en igualdad de condiciones tendrá prioridad nuestra producción nacional, que es la que genera empleo genuino.
También se corre el riesgo de que se importe mano de obra proveniente de los países que otorgan los préstamos para financiar estas obras.
Entidades gremiales empresarias, al considerar que la obra pública se empezará a convertir en el gran motor de la economía, están reclamando al Gobierno que fije limitaciones y le exigen que se respete la Ley 25551 sancionada en 2001 llamada "Compre Trabajo Argentino". Denuncian que en la actualidad esta ley no se está aplicando, porque ha habido relajamiento de los controles.
Defender la industria y el trabajo nacionales es clave, y garantizarlo exigirá un delicado equilibrio. Ya en las décadas del 60 y 70 se sancionaron disposiciones que obligan a darle prioridad a las empresas nacionales en las licitaciones públicas,y son normas que aún no fueron derogadas.
Los empresarios argentinos reclaman que se respeten estas disposiciones porque ven con mucha preocupación que ,si el Gobierno no pone límites, se dejarán de lado las empresas nacionales y nos inundarán de productos importados.

Nubes de tormenta

La economía tiene sus reglas. Cuando no se las respeta, todo termina en colapso. Por eso los argentinos llevamos muchos años de crisis en crisis, y barranca abajo.
Pero si pretendemos que la economía conduzca el desarrollo, estamos en la misma. Las crisis de 1989, 2001 y la actual nos lo muestran.

La competencia

La decisión política del desarrollo debe atender todos los aspectos: el financiero, el económico, el laboral y el social. La empresa Techint acaba de perder una licitación en la provincia de Córdoba contra tres firmas, una de origen brasileño y otros dos grupos argentinos que se asociaron a firmas de origen asiático que aportaban el financiamiento.
La queja es que no pudo competir contra las cotizaciones que hicieron los socios del gigante asiático para la construcción de tres sistemas de gasoductos troncales que contempla cerca de 1.700 kilómetros de tuberías y 51.000 toneladas de acero.
Será muy difícil competir con los precios chinos, afirman nuestros empresarios y entienden que se les debe considerar los valores que se manejan en el mercado local.
La Unión Obrera Metalúrgica, ante esta situación, prendió luces amarillas ya que en esta circunstancia quedarían en situación inestable unos 5.000 trabajadores, entre empleos directos e indirectos de la planta de Campana, lugar donde están los establecimientos de la empresa que perdió la licitación.
Otro caso de conflicto con nuestra producción local es en la construcción de la represa de Chihuidos en Neuquén, según trascendidos, el Vnesheconombank (Banco para el Desarrollo y Asuntos Económicos Exteriores de Moscú) financiará el 90% de la obra y las compañías rusas Inter Rao y Power Machines serian las responsables de proveer desde las turbinas hasta los equipos generadores.
Es muy importante que se construya la represa, pero también es estratégico que nuestras empresas construyan las turbinas y equipos con materiales y mano de obra local. Esto depende de una decisión política.
Las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic también serán financiadas por un banco chino; empresarios argentinos aseguraron que en estas obras se está vulnerando la Ley de Compre Nacional, ya que las centrales que se utilizarán provienen de China, cuando Argentina está en condiciones de proveerlas.
Si nuestras empresas argentinas están en condiciones de fabricar los insumos y productos necesarios para construir obras de infraestructura, las condiciones para obtener financiación extranjera deben hacer valer los intereses y las leyes nacionales que obligan a que la industria nacional participe en las licitaciones, sin exclusiones, sin requisitos de financiamiento inadecuados y en condiciones de competitividad.

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Sección Editorial

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Ruben Barraza
Ruben Barraza · Hace 5 meses

Así como en la epòca medieval se quemaban personas vivas en nombre de Dios, así ahora se roba a troche y moche en nombre de la infraestructura. Ya el país se endeudò en mas de 33 mil millones de dòlares en nombre de la "infraestructura", y no taparon un puto pozo. Ahora quieren 100 mil millones de dòlares mas de deudas para,obviamente, hacer "infraestructura".¿ adivina quien va a pagar esta fiesta, de los grandes garcas?


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