Mientras atiende un frente interno cada vez más complicado por la recesión, la baja del consumo y el aumento del desempleo, el presidente Mauricio Macri busca profundizar el giro de 180 grados que pretende imprimirle a su gestión en la relación con el mundo, abriendo la economía e impulsando alianzas con bloques comerciales más allá del Mercosur.
En esa línea se inscriben las fuertes señales de acercamiento a México, país con el que aspira alcanzar un "acuerdo de integración absoluto y de libre comercio", según le dijo a su par Enrique Peña Nieto, quien visitó la Argentina y con quien se mostraron en muy buena sintonía.

Los argumentos

México -además de ser la primera economía latinoamericana- tiene un tratado de libre comercio con los Estados Unidos, y la ambición de Macri se inscribiría en su decisión de apuntar a la Alianza del Pacífico, aún a riesgo de que las empresas argentinas deban afrontar exigentes condiciones de competitividad.
Mientras vive una "luna de miel" con muchos dirigentes mundiales de alto calibre -desde septiembre la Argentina tendrá un rol relevante en el Grupo de los 20-, la economía local no le da respiro al mandatario argentino.
El país está en recesión y el propio gobierno reconoció que hasta mayo último hubo 59.840 despidos en el sector privado.
La producción industrial registró en junio la baja más pronunciada del año, con una caída del 6,4% interanual.

Cinco meses de caída

La industria muestra cinco meses de caídas consecutivas, ya que tras la suba del 1,2% de enero le siguieron bajas del 0,1% en febrero, del 3,8% en marzo, 5,2% en abril, y 4,5% en mayo último.
Peor es el caso de la construcción, que se desbarrancó en junio último 19,6%, la segunda contracción más alta del año. Este tema puso en alerta a las distintas ramas que genera esta actividad.
A esto se suma que la inflación cede por la parálisis de la economía y no por aumento de la competitividad.
El 12 de agosto próximo el Indec informará un costo de vida que se ubicaría en torno del 2,5%, mejor que meses anteriores pero aún alto para la expectativa de la Casa Rosada.
Esto explica que el jefe del BCRA, Federico Sturzenegger, mantenga frenada la baja de tasas desde tres semanas.
Endeudarse en la Argentina continúa siendo carísimo, y esto conspira contra los proyectos de inversión.
Eso a pesar de que el mundo está ávido por mover sus capitales, y a un costo mucho más bajo que el que se afronta en el país.

Costo muy alto

Pero el "costo argentino" continúa siendo altísimo, y demandará más que buenas intenciones y palabras amigables hacia el establishment para darlo vuelta.
Con el blanqueo de capitales que arranca en agosto el Gobierno cree que se terminará haciendo transparente lo que los mercado piensan realmente sobre la Argentina.
Las cuentas que hacen en la Casa Rosada derrochan optimismo, pero habrá que ver cómo interpreta el mundo del dinero la propuesta argentina.
La clave serán los más de 400.000 millones de dólares que los argentinos tienen en el exterior, en buena medida en propiedades, bonos y otros.
Si el Gobierno logra que el 10 por ciento de esos fondos se declaren en el marco del blanqueo, podrá cantar victoria.
Menos de eso sería un fracaso, alertan en la city porteña, por donde pasa buena parte del dinero de los argentinos.
Mientras estos avatares se producen, el Gobierno promete a empresarios que desde agosto se comenzarán a mover a buen ritmo los proyectos de obra pública.
Se hizo poca obra en la primera etapa del gobierno de Macri, que puso el acento en frenar el gasto y poner algunos números en orden.
Además, en la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se realizaron auditorías sobre los proyectos y se detectaron numerosas irregularidades, que una vez corregidas permitirá empezar con los desembolsos del Estado.
La obra pública es uno de los grandes motores de la actividad económica en la Argentina y el país la necesita como el agua.

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