Ir al paraíso perdido

Rodolfo Ceballos

Ir al paraíso perdido

Europa tiene graves problemas con algunos de los hijos de los árabes inmigrantes asimilados.
Muchos jóvenes, hijos de árabes, que viven en Francia, Bélgica, Inglaterra, Alemania y otros países decidieron pasarse al fundamentalismo islamista. Son militantes del califato y buscan dar la vida por Alá, atentando contra los que no piensan como ellos.
Mientras América Latina intenta ocuparse de la juventud que no trabaja ni estudia y no busca ya trabajo (los llamados ni-ni), Europa encendió la alarma roja con la juventud yihadista. Sus jóvenes árabes-
occidentales deciden dejar de lado el aparente estado de confort para marcharse al campo de batalla yihadista.
Se calcula que en las filas de los yihadistas hay unos 22.000 milicianos extranjeros en Siria e Irak, y en Afganistán ya son más de 6.000. Llegan a esos países jóvenes con vínculos en la región, por ideología política o fanáticos que buscan la guerra real. Pero todos tienen como un modelo mental al que intentan adecuarse. Sus ideales son volver a Europa con una bomba en el cuerpo e islamizar al mundo con terror y sangre bajo una ley islámica purista.
El ideal de los yihadistas es abrazar la sumisión y la dependencia al líder religioso que los captó y, como mandato fatal, morir cuando realicen el acto terrorista.
Se juega aquí la identificación psíquica que produce una interpretación radical del mal que combaten. Para ellos ese rasgo del mal hizo que Occidente falle en su moral; se deben inmolar por esa calamidad tomando por asalto el cielo (el bien) y recuperar el paraíso perdido.
En otra cultura, pacífica y bucólica como la japonesa, el antiguo poeta Matsuo Basho (1644-1694) da al firmamento otro rasgo:" Por más que nunca cambie/ la luz de la luna,/ el cielo ofrece/ visiones infinitas que varían/ de acuerdo con las nubes".

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