Estos días son especiales para ir de vacaciones a un lugar de ensueños: Iruya.
Está a 2.780 msnm (metros sobre el nivel del mar) y aproximadamente a una distancia de 320 kilómetros de Salta capital.
Es conocido hasta ahora por su belleza geográfica y su pueblo de "ensueños". Sin embargo, el departamento goza de múltiples identidades culturales, económicas y políticas (tradiciones, costumbres de vida, formas de organización, etc.). En Iruya la cultura originaria se entrecruza con la cultura hispana, logrando la supervivencia de ambas en una simbiosis cultural única, donde podemos descubrir costumbres, tradiciones, incluso una estética única.
Todo esto ha generado un proceso histórico de interculturalidad que podemos ver vivo a cada paso. El nombre del pueblo tiene una variedad de significados. Pero los que más se acercan al origen de la palabra "iruya" son una voz quechua o aymara, que podría sonar como "iruyo". Esto viene de "iru" = paja y "yoc" = abundancia. Por esto se supone que "iruya" viene a nombrar un lugar don hay "abundante paja".

Cómo llegar
Ya sea en vehículo propio o en colectivo, existe una única forma de llegar a Iruya: pasando por la Quebrada de Humahuaca en Jujuy, a través de la ruta nacional 9. A 26 kilómetros de la ciudad de Humahuaca está el cruce de rutas, donde se lee "Iruya 54 km".
Siguiendo el camino indicado, se llega a la estación Iturbe, distante a unos 8 kilómetros del cruce mencionado. Desde allí, siempre por camino de tierra, se llega al paraje denominado Abra del Cóndor, a 4.000 msnm. Allí se encuentra el límite alto de las provincias de Salta y Jujuy.
Desde el Abra del Cóndor se desciende por 19 kilómetros hasta llegar a Iruya. A lo largo de estos 19 kilómetros, el visitante se sumerge en la variedad más insólita de colores, que van del verde agreste al morado o violeta, pasando por el amarillo y el azul metálico. La montaña, en conjunto con las quebradas, ofrece a la vista caprichosas y curiosas formas que se desdibujan en el lecho del río Colanzulí, a cuya vera corre el camino.
Adelante nuestro finalmente llegamos a Iruya, un pueblo de caminos y veredas increíbles.
Hay mucho para hacer en Iruya. El camino principal va desde el Abra del Cóndor a Iruya, por la ruta provincial 133, a un kilómetro del límite, se accede por un camino vecinal hacia la comunidad de Colanzulí, un caserío pintoresco construido de material de adobe y techos de barro y paja o chapa de unos 300 habitantes. Ahí se podrán observar llamas domesticadas al pie del Cerro Morado, en cuya cumbre de más de 5.000 metros se encuentran dos lagunas donde se estacionan en verano garzas que los lugareños llaman "garcitas". También nos damos con apachetas, ruinas de monumentos y santuarios incaicos. Para ir a estos lugares es necesaria una guía baquiana y tomar las precauciones necesarias para la altura y su falta de oxígeno.
Continuando por el camino vecinal pasamos por tres localidades: Río Grande, Campo Carreras y Pueblo Viejo, en donde se pueden adquirir prendas (ponchos, medias, fajas y gorros), tapices y mantas artesanales. Volviendo a la ruta 133, llegamos a Iruya para continuar hasta la localidad de San Isidro, en un camino precario que se extiende por 8 kilómetros. Allí también nos encontramos con artesanías hechas de llama y oveja. Podemos degustar licores artesanales de menta, muña-muña, cedrón o anís. Después podemos llegar hasta Las Higueras, pasando por el caserío de Aguas Blancas. En Las Higueras hay más artesanías pero esta vez de cuero, como lazos, arneses, cajas y cintos. También quenas, flautas y erkes. Siguiendo por la vera del río se divisa la localidad de la Mesada Grande a la que solo se accede a pie o a caballo. Una aventura al alcance la mano. ¡A vivirla!

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Sección Editorial

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FREDY  LOPEZ CAMACHO
FREDY LOPEZ CAMACHO · Hace 11 meses

SALUDOS A MI AMIGO Y HERMANO, CHUCHUY de IRUYA, recuerdos del GA141 SAN JOSE DE LA QUINTANA, CORDOBBA, GRUPO ARTILLERIA


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