Iruya es uno de los lugares más emblemáticos y pintorescos de Salta. No conocerlo es no tomar conciencia de la exótica y magnífica belleza que nuestra provincia alberga en sus espacios más recónditos.
Todo salteño debería visitar por lo menos una vez en su vida este pedazo de cielo escondido entre los cerros, un pueblo que prácticamente se descuelga de la montaña.
Iruya se encuentra ubicado a 320 kilómetros de la ciudad de Salta, a 2.780 msnm, rodeado por los ríos Colanzulí y Milmahuasi.
Sus callecitas y un melancólico estilo colonial se entremezclan con paisajes imponentes, únicos en el país y el mundo. Enclavado en la montaña, parece descender de ella, con sus mágicas casitas hechas de adobe, piedra y paja.
Las veredas horizontales no existen en Iruya. Cuando uno camina por sus calles angostas y empedradas, tiene la certera sensación de estar ascendiendo o descendiendo de la montaña, dada la inclinación del terreno. Se trata de un lugar mágico, tan perdido en medio de la naturaleza como imponente.
La palabra "Iruya" proviene del quechua y significa abundante paja. Fue un pueblo de tránsito entre el Alto Perú y las nuevas poblaciones que comenzaban a levantarse en la región. La iglesia Virgen de Nuestra Señora del Rosario data de 1753.
En los alrededores se erigen numerosos parajes de igual belleza: San Isidro, San Juan, Chiyayoc, Rodeo Colorado, entre otros. También se encuentran las ruinas del pucará de Titiconte. Solo es posible llegar a estos lugares a lomo de mula.
En las localidades de Río Grande, Campo Carreras y Pueblo Viejo se pueden adquirir ponchos, medias, gorros, tapices y mantas artesanales confeccionadas con lana de llama y oveja.
La gastronomía conserva las tradiciones salteñas: empanadas, locro, tamales, pero se agregan otras particularidades, como la quinoa, las distintas variedades de papa andina y los asados de llama, cordero y cerdo.
En San Isidro, además, se pueden degustar licores artesanales en base de menta, anís muña-muña, cedrón y chicha de maíz.

Un poco de historia
El pueblo fue fundado en 1753, pero la presencia de habitantes se remonta a un siglo antes. La economía es de subsistencia. Los habitantes se dedican a la cría de ovejas, cabras y llamas, además de cultivar maíz, papas andinas y otros productos. Aún hoy se practica el trueque.
¿Qué hacer?
En los alrededores se puede practicar senderimo y visitar caseríos contiguos a caballo o en vehículos 4x4.
Hay algunos circuitos que se pueden realizar durante todo el año en un vehículo todo terreno. Entre ellos se destacan el circuito Caminos del Inca, que permite llegar por la ruta 133 al poblado de Colanzulí, al pie del cerro Morado. En la cumbre, a más de 5.000 msnm, se pueden observar dos lagunas donde se estacionan en verano garzas blancas.
Festejos populares
El carnaval y las ofrendas a la Pachamama son momentos claves para el pueblo, momentos donde la tradición de este antiguo pueblo kolla sale a relucir. También el primer domingo de octubre se celebra el día de la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, patrona del pueblo.
Cómo llegar
Si bien Iruya está ubicada en Salta, el acceso se realiza por Jujuy. El camino, desde Humahuaca, consta de 54 km. Se toma la ruta nacional 9, hasta empalmar con la ruta provincial 13, donde un cartel anuncia el camino, que es de tierra y está surcado por numerosos ríos. Se llega a Iturbe, luego al paraje Abra del Cóndor. De allí son 19 km hasta Iruya, surcados por vistas impresionantes, curvas y contracurvas.
Zona protegida
El pueblo y sus alrededores están dentro de la reserva de biosfera de las Yungas, protegida por la Unesco desde 2002. En 1995 fue declarado lugar histórico nacional por la Nación.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia