Como en muchos temas de su agenda, la administración macrista se plantea varios cambios en lo que respecta al espinoso tema de la soberanía de las islas Malvinas.
Ya en la reunión que Mauricio Macri mantuvo hace unas semanas con el primer ministro británico, David Cameron, en el marco del foro económico de Davos, se pudo leer entre líneas que la nueva postura argentina frente al tema del Atlántico Sur sería mucho menos beligerante que la observada durante el kirchnerismo.
La referencia a poner el tema Malvinas "bajo un paraguas" para que no afecte el resto de las relaciones entre Argentina y el Reino Unido sugería que habría un acercamiento entre los dos países.
Al frente de esta nueva estrategia estará el flamante embajador en Londres designado por Macri, Carlos Sersale Di Cerisan, quien era embajador en Sudáfrica y reemplazó a Alicia Castro.
Una relación diferente
Como primera medida para mejorar la relación con el Reino Unido y bajar el porcentaje de rechazo que expresaron los kelpers en el referéndum de 2013 (el 99,8% eligió que el territorio siga siendo británico), la administración nacional apunta a bajar el tono de confrontación y dureza con ambas partes.
El Gobierno nacional dejó trascender que uno de los cambios será que la negociación por Malvinas será conducida mediante la Subsecretaría del Atlántico Sur y la Antártida, a cargo de Di Cerisan.
En principio, se busca presentar (hacia el exterior) una postura unificada de todos los sectores políticos argentinos, que será consensuada con la oposición.
Luego se buscará tener un diálogo directo con Gran Bretaña y dejar de lado la participación de los isleños en las negociaciones por la soberanía de Malvinas.
Uno de los objetivos es lograr (pedido oficial mediante) que Londres desmilitarice la zona del Atlántico Sur y llegar a un acuerdo para que la Cruz Roja pueda identificar tumbas argentinas.
Además, se propondrá realizar tareas conjuntas en la zona del Atlántico Sur, que incluiría exploraciones con fines científicos en la Antártida.
Esto se daría en el marco de proyectos conjuntos de cooperación en los que no se nombraría el tema Malvinas para afianzar el vínculo entre los dos países.
Los kelpers
Por otro lado, como medida de acercamiento a los kelpers, se les ofrecería acceder a formación educativa en la Argentina. "Si los isleños conciben que el territorio que tienen enfrente los acoge con la misma simpatía como lo hace Chile o el Reino Unido, hoy es probable que por comodidad o necesidad se acerquen más seguido al continente", analizó Martín García Moritán, nuevo embajador ante Naciones Unidas.
El diplomático consideró que de esa manera los kelpers "podrían tener a Ushuaia como base de operaciones para viajar por el mundo o educar a sus hijos".
"Queremos darles a los isleños, gradualmente, el mismo trato que puede tener un argentino del continente. Para que haya confianza mutua tiene que haber continuidad, que las políticas de Estado se perpetúen en el tiempo", concluyó el diplomático.
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