Decenas de miles de israelíes conmemoraron el sábado por la noche en Tel Aviv en presencia del ex presidente estadounidense Bill Clinton la memoria de Isaac Rabin, primer ministro asesinado hace 20 años, pero en Cisjordania ocupada seguía la violencia.
Según la policía, entre 50.000 y 60.000 personas se movilizaron para honrar a quien firmó en 1993 los primeros acuerdos de paz logrados entre Israel y los palestinos, dos años antes de su asesinato.
Esta manifestación ocurre cuando palestinos e israelíes viven desde hace un mes una nueva espiral de violencia. Desde el 1 de octubre, la violencia ha causado 67 muertos entre los palestinos, entre ellos un árabe israelí, y 9 entre los israelíes.
Los actos han sido ataques con arma blanca por parte de palestinos aislados o choques entre lanzadores de piedras palestinos cansados de la ocupación israelí, y soldados israelíes.
'La próxima etapa de este maravilloso viaje por Israel es decidir que Isaac Rabin tenía razón, que ustedes deben compartir su futuro y defender la paz', dijo Clinton, quien apadrinó en la Casa Blanca la firma de los acuerdos de Oslo con Rabin y Yaser Arafat, líder palestino de la época.
Recibido como verdadero héroe por los aplausos al subir a la tribuna, Bill Clinton dijo: 'Ustedes todos deben decidir, cuando salgan de este lugar esta noche, como terminar el último capítulo de la historia' de Isaac Rabin.
El magnicidio
La ceremonia se llevó a cabo en la misma plaza donde el 4 de noviembre de 1995 el primer ministro laborista Isaac Rabin pronunció un emocionado discurso por la paz y contra 'la violencia' de la extrema derecha que llevaba a cabo una virulenta campaña en su contra.
Rabin fue asesinado ahí por tres disparos que le lanzó en la espalda el extremista judío Yigal Amir, cuyo objetivo era sabotear cualquier posibilidad de paz con los palestinos. Yigal Amir purga una pena de prisión perpetua.
El presidente estadounidense Barack Obama pronunció un discurso transmitido por video durante la manifestación y afirmó que la 'paz es necesaria, pues es el único medio para garantizar una seguridad durable para israelíes y palestinos'.
El presidente israelí Reuven Rivlin, también amenazado en los últimos días por extremistas de derecha en las redes sociales, dijo que 'nosotros no les tenemos miedo, Israel no cederá nunca a la violencia de los extremistas'.
Desde hace 20 años, las negociaciones, que han continuado de manera periódica para tratar de llegar a una solución con dos Estados, no han tenido resultados y se encuentran bloqueadas en la actualidad.
Palestinos entierran a sus muertos
Las fuerzas israelíes mataron el sábado a un palestino armado con un cuchillo en un puesto de control entre el norte de Cisjordania ocupada e Israel, anunció la policía. El palestino, que venía de Jenín (Cisjordania) y se dirigía a Israel, se acercó al puesto de control, donde los guardias israelíes lo vieron venir y lo mataron antes de que pudiera atacarlos, agregó la policía.
Otro palestino, Ahmed Kemil, que murió en el mismo lugar el 24 de octubre, fue enterrado el viernes por la noche en Jenín, indicaron responsables palestinos.
Su cuerpo, así como los de otros seis palestinos muertos a manos de las fuerzas israelíes fueron entregados el viernes a los palestinos. Cinco de ellos fueron enterrados el sábado en Hebrón (Cisjordania).
Tras iniciarse en torno a la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén, el foco principal de los enfrentamientos se ha trasladado a Hebrón, otro polvorín, donde unos 500 colonos israelíes viven atrincherados y bajo protección militar en el centro de la ciudad, separada del resto por una zona de seguridad. En torno a este enclave, viven unos 200.000 palestinos.
Una multitud
Miles de palestinos participaron en los entierros de los cinco adolescentes, incluidas dos chicas, este sábado, al grito de 'moriremos, pero que viva Palestina'.
Tras los funerales se registraron nuevos choques entre soldados y jóvenes que les lanzaban piedras.
A mediados de octubre, el gobierno de Israel anunció que los cuerpos de los palestinos autores de ataques contra israelíes, y abatidos por las fuerzas de seguridad, no serían entregados a sus familias.
Estos 'castigos colectivos', según los familiares de los muertos palestinos, no hacían más que echar leña al fuego.
Los palestinos han acusado a Israel de enterrar en cementerios secretos en territorio israelí y en los territorios ocupados los cuerpos de los atacantes.
En Belén, centenares de palestinos enterraron a Ramadan Thawabteh, bebé de ocho meses, muerto asfixiado por granadas lacrimógenas lanzadas por soldados israelíes cerca de su casa, según la versión del ministerio palestino de la Salud.
En un comunicado publicado el sábado el ejército israelí concluyó 'que después de investigaciones médicas y operacionales, no hay ninguna correlación entre las actividades del ejército y la muerte trágica del niño. Los gases lacrimógenos fueron utilizados a decenas de metros de la residencia de la familia', agregó el comunicado.

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