La festividad de la Virgen de Urkupiña en Salta se mantiene en sentido ascendente desde hace algunos lustros. Exportada desde Cochabamba, Bolivia, encierra ciertos jirones que la distinguen de la tradicional solemnidad que caracteriza a otras celebraciones católicas. Debido a ello, se ha puesto en cuestión muchas veces: y diversos sectores la etiquetaron como una devoción forastera con visos paganos. Los rituales son coloridos porque mixturan las imágenes santas con las formas del carnaval del altiplano.
Javier Mamaní es vicario en la primera iglesia salteña que recibió una imagen de la Virgen de Urkupiña, la cual se hace cargo de organizar los festejos todos los 15 de agosto. Este año, la fiesta tuvo la particularidad de coincidir con un feriado y ser cobijada en el Campo de la Cruz, frente al Ejército Argentino. En diálogo con El Tribuno, Mamaní aseguró que, contrariamente a lo que se cree, entre los devotos son más los argentinos que los bolivianos residentes en el país. Muchos compatriotas inclusive viajan a Bolivia para conocer la forma en que allí se festeja.
"Conocemos muchas experiencias de argentinos que peregrinaron hacia el santuario en Cochabamba, entonces no es un imaginario nada más, son situaciones reales y concretas que demuestran que no es un culto solo de los bolivianos", afirmó el párroco, y agregó que se encuentran trabajando para que los excesos no empañen el clima de alegría y jolgorio que debe primar en estas fechas.
La devoción a la Virgen de Urkupiña crece año tras año...
Sí, uno va haciendo la experiencia del festejo y va viendo cómo todos los años se va fortaleciendo. Se viene contagiando la fe, porque en definitiva es algo que se transmite y se comparte, que genera que la experiencia de vida se renueve a través del encuentro con Jesús, en este caso particular a través de la Virgen santísima.
¿Nota cierta estigmatización a los seguidores de la Virgen de Urkupiña por considerarlo un culto foráneo?
No sé si llega a extremos de xenofobia, pero sí hay cierta estigmatización, hay muchos prejuicios. Es importante tratar de superar esas cosas porque es un error relacionar directamente la devoción a la Virgen de Urkupiña con la comunidad boliviana, y en realidad el mayor porcentaje de los devotos en Salta no son bolivianos sino que son nativos. Conocemos muchas experiencias de argentinos que peregrinaron hacia el santuario en Cochabamba, entonces, no es un imaginario nada más, son situaciones reales y concretas que demuestran que no es un culto solo de los bolivianos.
Por esa misma vinculación con la comunidad boliviana, siguiendo con la cadena de prejuicios que el sentido común les atribuye, se lo relacionaba con excesos de alcohol. En la organización de la festividad, ¿prevén algo para prevenir eso?
Ese es un trabajo lento, de mucha catequesis, es un trabajo por parte nuestra, de los sacerdotes, para hacer que quienes padecen ese problema tomen conciencia de que todo lo que a largo plazo nos daña no es bueno. La celebración puede tener un origen en el culto a Dios y la Virgen pero si termina en excesos que nos dañen, hay que saber que eso ya no tiene nada que ver con Dios.
Nosotros tratamos de abordarlo en las homilías, en la catequesis, sea escrita o verbal, para que los feligreses tengan claro que no está mal celebrar, porque es una forma de agradecer. Pero cuando eso se convierte en excesos que dañan hay que tener claro que Dios no tiene nada que ver.
¿Qué particularidades tiene la celebración de la Virgen de Urkupiña con relación a otras festividades católicas?
Cada celebración religiosa dentro del culto católico tiene su identidad, el Milagro, San Roque, San Cayetano, el Perpetuo Socorro, todos tienen características propias que se pautan a partir del mismo origen de cada festividad. Esta puntualmente, que se origina en Bolivia, en Quillacollo, le otorga especial importancia al canto y a la danza como expresiones de fe y agradecimiento. De todas maneras, me parece que no podemos comparar porque es innecesario, lo que hay que hacer es volver a los orígenes del culto y cuidarlo, preservar lo esencial, lo que hace al culto, que en este caso es multicolor, y con muchas ofrendas.
Lo que hay que evitar es que esto se vuelva una superstición, en el sentido de que se termine mirando a la Virgen de Urkupiña como una especie de hada madrina. Ella es una intercesora, uno le pide cosas materiales pero también bienes humanos y espirituales. No hay que reducir esta devoción al pedido de cosas materiales que nos encierren en el egoísmo.
Hay diversas instituciones que van reconociendo la importancia de la celebración y cooperan para que se lleve a cabo de la mejor manera, ¿cuánto ayuda este reconocimiento y su correspondiente contribución?
Creo que la celebración de esta festividad es cada vez más significante, en otro momento se la relegaba más. Agradezco profundamente al Ejército Argentino, que este año nos cedió el espacio del Campo de la Cruz y que es ideal para realizar las actividades sin afectar la convivencia urbana. También me parece importante destacar la colaboración de la Municipalidad, que se ocupa de ayudar con la organización del tránsito, y de la Policía que se encarga de la custodia y seguridad de los peregrinos.
En la organización de las actividades, ¿cuánto ayuda la Arquidiócesis?
En su momento el obispo peregrinó con un grupo de sacerdotes al santuario de Quillacollo e hizo su experiencia de fe con la Virgen. La Arquidiócesis siempre reconoció esta devoción, que está presente en Salta hace más de 10 años, y siempre cuidó nuestra celebración.

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Leo❗ .
Leo❗ . · Hace 1 mes

Festejen, bailen, recen, consuman damajuana cigarro birra.. pero los cohetes metanselo donde no de la luz

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