Premio Nobel de Economía (1976) e incansable luchador contra las dictaduras, Milton Friedman (1912 -2007) solía repetir que el gobierno es como un "hijo botarate" y que las sociedades que dejan en sus manos cuestiones importantes tienen tendencia "suicida". En 1984 escribió uno de sus ensayos más brillantes: "La tiranía del status quo". Según Friedman, todo nuevo gobierno goza de una "luna de miel" con su electorado durante los primeros seis o nueve meses. Mientras esa luna de miel transcurre, un "triángulo de hierro" acecha al gobernante: los burócratas, los grupos de interés que se benefician económicamente de las políticas puestas en marcha por la anterior administración y los miembros del partido que priorizan políticas clientelares sobre las reformas.
Casi siempre ese "triángulo de hierro" acaba por imponerse, frustrando el cambio.
Friedman se pregunta cómo consigue el Gobierno que el pueblo confíe en él, y responde con el "miedo" y el "amor", es decir, la misma técnica que usan los "manipuladores": "yo te amo, pero si no haces lo que quiero voy a golpearte". Entre el miedo y el amor, históricamente los gobiernos construyen e imponen cuatro supuestas "premisas irrefutables", que en realidad son cuatro "mentiras" que el pueblo termina aceptándo sin mayor análisis.
Las cuatro mentiras
Primera mentira: "El hombre debe obediencia al estado". La única sujeción y obediencia natural del hombre es hacia el Dios Creador. Todo otro acto de cesión de su libertad y sus derechos es fruto de la necesidad y, por lo tanto debe ser limitado y transitorio. El Estado y la sociedad son fruto de un contrato "forzado". Para vivir ordenadamente y cuidar su hábitat el hombre debe resignar "libertades" y ceder "derechos", pero los resigna y cede ante la Ley no ante el Estado.
Segunda mentira: "El Estado es soberano". Durante los siglos XVIII y XIX grupos de personas (comunidades) que vivían en distintos continentes dependiendo de reinos extranjeros o que no tenían asignado un territorio propio se movilizaron pidiendo por su independencia. Paulatinamente fueron convirtiéndose en "naciones libres e independientes", es decir, grupos de personas libres e independientes. Pero "el mundo" les exigió una sola cosa para reconocerlas como independientes: que definan la "autoridad", es decir, la institución que las representaría ante "el mundo", y así nace el Estado. La soberana es la Nación, no el Estado.
Tercera mentira: "Hay que pagar los impuestos". Si el Estado es creación de la sociedad y los impuestos son para que cumpla sus fines, la sociedad decide si los paga o no. Pero una vez que se firma el Contrato Social, los impuestos deben pagarse. Puede ocurrir que se extinga la obligación de pagarlos? Sí. Sólo existe el deber de pagar impuestos si los que administran el Estado presentan a la sociedad el presupuesto de lo que gastarán anualmente y si al fin de cada año rinden cuentas sobre el dinero gastado. Estas son las bases del Contrato Social: la obligación de cada ciudadano de pagar los impuestos al Estado está sujeta a que exista presupuesto y rendición de cuentas.
Cuarta mentira: "Cada Estado dicta su ley y administra su justicia". Actualmente los tratados internacionales tienen una jerarquía superior a la Constitución nacional. Igualmente, las sentencias de los tribunales de un país, incluso las de cortes supremas, son luego revisables ante tribunales internacionales que pueden revocarlas, modificarlas o confirmarlas. Sólo entonces puede considerarse que hay "sentencia en firme". Igualmente, los presidentes de los estados del mundo y los gobernadores de estados federados (Salta, por ejemplo), al no ser soberanos, ni tener ley ni justicia propia, ya no son lo importante que pueden haber sido alguna vez, ahora ostentan un poder limitado y condicionado.
El siglo XXI
El mundo del siglo XXI es un mundo regido por normas internacionales sobre derechos humanos, medio ambiente, cumplimiento de obligaciones financieras y económicas y seguridad de fronteras. El estado-nación llegó a su fin. Sólo quedan "naciones" regidas por leyes y tribunales internacionales. Los "gobiernos de estado" hacen las veces de "intermediarios", entre esas leyes y tribunales y los ciudadanos de cada "Nación". Los gobiernos de estados que se niegan a someterse al orden mundial provocan el empobrecimiento de sus naciones y el aislamiento económico y cultural.
Ese nuevo orden jurídico mundial, se complementa con un nuevo orden económico mundial. Países como Francia, Reino Unido, Alemania o Estados Unidos, comparten el liderazgo económico con China (a la cual podrían unirse Rusia, India y Sudáfrica). Con el plan "Made in China 2025", China comenzó un proceso de industrialización acelerada y será el mayor productor de tecnología avanzada e innovación tecnológica. Latinoamérica se está integrando a través de la "Alianza del Pacífico". En 20 años Chile, Perú, Colombia y México van a liderar económicamente la región por encima de Brasil y Argentina.
Hace 35 años asesinaban en la puerta de su casa a uno de los hombres más influyentes del siglo XX. Amado y admirado por generaciones enteras, John Lennon (1940 1980) fue mucho más que un músico. ¿Por qué está Lennon en esta columna? Porque, como Friedman, también se rebeló contra "la tiranía del status quo": "Mi vida empezó esta mañana solía repetir. Y mañana empezará de nuevo. No tengo frases hechas, ni ataduras ni prejuicios. Mi corazón está limpio de odios y rencores". Generó "identidades" e imaginó el mundo del siglo XXI: (si tiene más de 40 puede leerlo cantando): "Imagina que no hay Cielo, es fácil si lo intentas. Sin infierno bajo nosotros, encima de nosotros, solo el cielo. Imagina a todo el mundo, viviendo el día a día. Imagina que no hay países, no es difícil hacerlo... Imagina que no hay posesiones, me pregunto si puedes. Sin necesidad de gula o ham bruna, una hermandad de hombres. Imagínate a todo el mundo, compar tiendo el mundo...".

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