Jorge Paz es coautor del estudio "Pobreza en Salta", que realizó en colaboración con Carla Arévalo. Paz es un referente provincial en lo atiniente a estudios econométricos sobre pobreza y el campo laboral, trabaja como docente de la UNSa y es investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Asegura que uno de los principales factores de que Salta sea la ciudad con mayor pobreza es la alta informalidad en el mercado laboral.
¿Qué implica la pobreza multidimensional?
Tradicionalmente la pobreza se ha medido a través del consumo y el ingreso, en Argentina hasta ahora se ha venido midiendo a través de la cantidad de productos de una determinada canasta que se pueden comprar. A partir de la idea de la multidimensionalidad se agregan elementos, es decir, ya no solo se tiene en cuenta la cuestión de los ingresos sino también otras variables como la vivienda, la salud, el trabajo o la educación.
Antes se pensaba que por ingresos algunas personas no eran pobres, pero en sus casas no había inodoro, no tenían cobertura de salud o sus hijos no asistían a la escuela. El sentido de la pobreza multidimensional es que se visibiliza otro tipo de privaciones.
Según el informe del Ielde, actualmente Salta es el aglomerado más pobre del país. ¿A qué atribuiría esa realidad?
Nosotros no podemos hablar a la ligera de causalidades porque este es un estudio preliminar en el que medimos cuántas personas tienen privaciones en la actualidad. Pero el estudio de causas que lleva otros análisis, este proyecto pretende llegar a eso en futuros avances de investigación.
Sí hacemos una aproximación con algunos factores que tienen que ver con eso, como el nivel educativo de los jefes/jefas de hogar o la inserción de los jefes/jefas en el mercado laboral. Localizando esas variables, que todavía no las llamaría causas, hacemos una aproximación a las causas.
Pero si vos me apurás para que dé causalidades, me parece que hay que resaltar que Salta es la provincia con la tasa de informalidad laboral más alta de la Argentina. Ese puede ser un factor para explicar el grado alto de pobreza multidimensional, porque provoca ingresos inestables e imposibilidad de acceder a créditos, entre otras cosas.
"No es lo mismo recibir ingresos por caridad que por subsidios sociales"
Justamente una de las privaciones que ustedes utilizaron en su medición fue la dependencia a ingresos provenientes de subsidios y caridad...
Claro, se demuestra que hay una dependencia alta a esas fuentes de ingresos. Cabe aclarar que no es lo mismo recibir ingresos por caridad que por subsidios, que tienen que ver con la titularización de derechos. Por ejemplo la Asignación Universal por Hijo es una prerrogativa que se les reconoce a las familias, lo cual ha mejorado la situación de una porción importante de personas. Pero la dependencia a estas fuentes de ingresos aumentó mucho, y eso lo tomamos como algo malo porque sería un indicador de gente que no es autosuficiente. Gente que por sí sola no puede generar suficientes ingresos entonces acude o al Estado o a la iglesia o a determinadas instituciones para completar su caudal de ingresos. En nuestra ciudad el porcentaje de personas en esa condición es altísimo, y más en relación con el resto del país.
En el estudio que ustedes hacen, basado en datos del Indec y de la EPH, se deja afuera de la medición a muchas personas de la ciudad que están radicadas en lugares periurbanos y en zonas rurales. Si se las incluyera, ¿se agudizarían los resultados?
Sin duda, nosotros con estos números que estamos dando estamos fijando un piso, la pobreza multidimensional de Salta es más alta. Si tuviésemos los datos del Censo podríamos abarcar también esas zonas, y además tendríamos que plantear otros indicadores porque las formas de vida y la cultura son diferentes para las comunidades de pueblos originarios o para los campesinos.
Lo que sí podemos asegurar es que la pobreza sería bastante más alta si tomaríamos esos lugares, que se sabe que viven en condiciones de mayor precariedad.
Uno imagina que ustedes emprenden este tipo de estudios para que se apliquen nuevas políticas públicas que retomen sus pesquisas. ¿Alguien del Gobierno provincial o municipal, o algún otro funcionario público se ha comunicado con ustedes para poder dialogar respecto de sus indagaciones y de posibles acciones a llevar adelante o para pedir asesoramiento?
No, no tuvimos ningún contacto con el Gobierno. Es una cosa curiosa porque yo sé que se ha ido a consultar a colegas de la Universidad Católica que también trabajan haciendo cálculos de pobreza. El Estado podría aprovechar estos resultados para poder mejorar, espero que en algún momento nos vengan a consultar, porque si no todo queda en papeles, que con el paso del tiempo se vuelven amarillos y quedan guardados en cajones. Lo único que hemos recibido hasta ahora a nivel social es el interés de la prensa, como esta entrevista. Me parece muy importante que se conozca y difunda, porque nosotros estamos haciendo esto para que las cosas cambien, para contribuir a hacer mejores políticas públicas.

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