Las mujeres cada vez están más decididas a salir al mercado laboral, aunque las desigualdades persisten. El Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico viene desarrollando numerosas investigaciones buscando cruzar los datos con una perspectiva de género.
Consultado por El Tribuno, el director del Ielde brindó un breve panorama de la situación en la provincia de Salta.

En las últimas décadas ha habido una mayor incorporación de la mujer al trabajo, ¿qué cifras se manejan para Salta?, ¿cuáles son las áreas con mayor participación de la mujer (formal e informal)?
Sí. Durante los últimos cincuenta años la mujer se ha incorporado masivamente al mercado del trabajo, pero aún la participación sigue siendo menor a la de los hombres. Además, un fenómeno que llama la atención es que el aumento en la participación de la mujer en el mundo del trabajo se ha estancado en 2009 aproximadamente. De ahí en adelante las cifras muestran una cierta retracción en la participación femenina en actividades remuneradas.
Salta está entre las jurisdicciones del país con mayor participación de la mujer en el mercado de trabajo. Más específicamente, la última medición (correspondiente a 2015) la ubica quinta en el ranking de 32 aglomerados urbanos. Aproximadamente 45 de cada 100 mujeres trabajan, contra una media nacional de 42%.

"La típica tarea realizada por mujeres está remunerada por debajo de la típica ocupación realizada por hombres".

Usted viene estudiando las diferencias salariales entre hombres y mujeres, ¿cómo está la brecha actualmente y en qué se basa la disparidad?
Podemos analizar distintas brechas y cada una de ellas nos dice cosas diferentes. Una brecha interesante es la que surge al comparar los salarios de las trabajadoras y trabajadores a tiempo completo (más de 35 horas semanales). Ahí observás que las mujeres en la Argentina ganan un poco menos que los hombres: más precisamente el salario promedio de una mujer es el 95% del salario de un hombre.
Salta en ese sentido se encuentra con una brecha un poco más elevada que la media nacional: 90%, pero lejos de las ciudades argentina más desiguales en términos de disparidades salariales por género, como Formosa o Resistencia (80%), Río Gallegos o Neuquén (83%). En este caso la disparidad se explica principalmente por el tipo de tareas desarrolladas.
La típica tarea realizada por mujeres está remunerada por debajo de la típica ocupación realizada por hombres. Esto es porque al comparar salarios por tiempo completo, eliminamos una importante fuente de diferencia que son las horas dedicadas por uno u otro sexo al trabajo remunerado.

¿Hay diferencias en las condiciones laborales que ofrecen el sector público y privado para las mujeres?
Si comparamos el sector público con el sector privado formal, la respuesta es no. Si comparamos el sector público con el sector privado informal, la respuesta es sí, como es afirmativa la respuesta que surge de comparar el sector privado formal con el informal. Y en ese caso no hay diferencias de género, sino entre sectores: formal e informal.
Las diferencias tienen que ver principalmente con las condiciones de trabajo, lo que incluye licencias, vacaciones pagas, horarios de trabajo y salarios, entre otras.
“Persiste en la sociedad el asociar el trabajo de la mujer con la función reproductiva, aquella que tiene que ver con el cuidado”.

¿Se ha incrementado la inserción de la mujer en lugares de jerarquía o de decisión?
Sí, claramente. Si la comparación la hacemos con lo que ocurría hace unas décadas, la situación claramente ha cambiado. Hay más mujeres que antes en puestos directivos y gerenciales, o puestos que implican niveles de responsabilidad superiores, y esto se da tanto en el sector público como en el privado.
Pero esto no debe hacer descuidar el tipo de empleos jerárquicos que ocupan mujeres y hombres. Es frecuente por ejemplo encontrar hombres en las gerencias financieras y mujeres en recursos humanos o marketing.
Persiste en la sociedad el asociar el trabajo de la mujer, de cualquier jerarquía, con la función reproductiva, aquella que tiene que ver con el cuidado, la enseñanza y el trato más "humano" con las otras personas.

En una investigación usted señaló que el nivel educativo es más reconocido en los hombres que en las mujeres, ¿a qué se debe?
Es que si la discriminación existe, esto es lo que ocurre con cualquier integrante de un grupo discriminado. Lo que nosotros decimos es que la mujer necesita demostrar más lo que es capaz de hacer para alcanzar las posiciones que los hombres ocupan tradicionalmente. La "señal" transmitida por la educación es menos poderosa en las mujeres que en los hombres.

¿Cómo afecta la maternidad a la inserción y permanencia de las mujeres en el ámbito laboral? ¿Este factor es influyente también en los hombres?
Suele decirse que dada la probabilidad de la mujer de tener hijos y de ocuparse de las tareas del hogar, aumenta el riesgo de licencias (por maternidad) y con ello la necesidad de contratar a otra persona para que haga las tareas de la mujer. Es decir, aumenta el costo de la empresa.
“Algunos países han implementado la licencia por paternidad, para que el costo en la contratación sea equiparado”.
Por eso algunos países como Francia han implementado la licencia por paternidad, para que las empresas no hagan diferencias en el momento de la contratación y que de tener un hijo deberán afrontar ese costo adicional, tanto con una mujer como con un hombre.

¿Qué cree que falta por hacer para poder equiparar las condiciones laborales entre hombre y mujeres?
Pregunta complicada esta. La ley puede hacer mucho en estos temas, pero no asegura de que se logre un cambio completo. Es que hay hábitos y costumbres que son inmunes a los dictados de la ley por muy justa que esta sea.
Por ejemplo, se puede probar por comenzar prohibiendo prácticas discriminatorias que impiden la igualdad de oportunidades por género, como por ejemplo los estereotipos: "Las mujeres son muy buenas para realizar tareas de cuidado". Pero estas son prácticas que están enquistadas en la sociedad y que comienzan antes de que podamos percatarnos de que existen.
Quizás trabajando sobre las maestras y los maestros y sobre los planes de estudio de los profesorados, pueda avanzarse en la dirección deseada. Pero soy escéptico al respecto. Estas prácticas discriminatorias abarcan dimensiones de la vida que trascienden a los problemas de género propiamente dichos.
Es un despropósito alcanzar esos logros en una sociedad que no respeta a sus niñas, niños, ancianas y ancianos, ni tampoco a otras especies, como los animales por ejemplo. Por eso, la ley puede hacer algo, pero hasta que las sociedades no se desarrollen todo será poco.
El cambio hacia una igualdad de mujeres y hombres en el mercado laboral es una realidad en muchos países de Europa. Pero la mayor proporción de personas en estos países piensan y obran en un sentido diferente a la mayor proporción de personas en nuestros países (de América Latina y de África).

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Sección Editorial

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Perez Jose Alberto
Perez Jose Alberto · Hace 8 meses

Ya comienza J.C. Romero a devolver gentilezas o alabanzas al gobierno de Urtubey, merced al pacto reciente. En Salta hubo myor inclusión de mujeres porque la Administración Pública se llenó de nuevos empleados, la mayoría ñoquis. Conozco mujeres que hace mas de veinte años que son parientes o amigas de funcionarios y son ñoquis en la Legislatura.


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