José María del Corral, director mundial de Scholas Occurrentes y presidente de esta fundación pontificia, estuvo en Salta para relanzar el programa Scholas Ciudadanía a nivel nacional, después de un acuerdo que firmó el Gobierno en el Vaticano. Decidieron que el mejor lugar para este relanzamiento era San Antonio de los Cobres porque el intendente Leopoldo Salva había planteado al ministro de Educación de la Provincia, Roberto Dib Ashur, la problemática del suicidio de jóvenes, que tomó relevancia este año por el número de casos.
Participaron 140 chicos y chicas de entre 15 y 16 años. Los acompañó el equipo de voluntarios de Scholas de Salta, integrado por universitarios, otro de Buenos Aires e incluso jóvenes de España que quieren hacer la experiencia después en su país. Este programa, que está en 190 países y en 437.200 escuelas y redes educativas, se hará después en todas las provincias argentinas.
Scholas Ciudadanía consta de dos semanas de inmersión en las que chicos y chicas de todos los colegios y escuelas detectan sus verdaderas problemáticas. La idea es integrar y enseñar la cultura del encuentro. A partir de los conflictos encontrados, trabajan sobre las soluciones que pueden llevar adelante. Además, siguen trabajando a través de la plataforma de Ciudadanía Virtual. Hace poco más de un año hubo una experiencia similar en Rosario de Lerma.
El 27, 28 y 29 de mayo habrá un congreso de educación de Scholas en el Vaticano en el que participarán universidades y escuelas secundarias de los cinco continentes y se presentará el caso de San Antonio de los Cobres. Un chico de Rosario de Lerma representará a América Latina. Además, el intendente Leopoldo Salva está invitado a participar y a encontrarse con Francisco, quien hará el cierre.
¿Por qué eligieron San Antonio de los Cobres?
El intendente estaba preocupado por el tema del suicidio de los jóvenes. Esta es una problemática no solo nacional sino también mundial, pero nadie lo dice. No es que no exista, sino que nadie se anima a hablar de esto. Hay un miedo terrible. Por eso valoramos mucho la actitud y la valentía que tuvo el intendente para decir: "Yo tengo esta problemática en mi lugar y no sé qué hacer". Reconocer el problema es el primer paso de la solución. Por unanimidad las dos problemáticas que eligieron los jóvenes son el alcohol y las adicciones por un lado y el suicidio por otro.
¿Por qué le parece que la gente tiene miedo de hablar de eso?
Porque uno tiene miedo de las cosas que no sabe. Es lo que pasa cuando colegios de distintos niveles sociales o de distintas religiones se encuentran entre sí. Los adultos tenemos miedo, no los chicos. Así empecé yo hace 20 años con Bergoglio, juntando jóvenes judíos, musulmanes y cristianos. De esa experiencia nació toda esta propuesta del Papa a nivel mundial. Mirá lo importante de vencer un miedo.
¿Qué experiencias contaron los jóvenes?
Una chica contó el precio que tienen que pagar para pertenecer a un grupo. Si no tomás y no vivís estos rituales, te quedás afuera. No es fácil con 13 o 14 años quedarse afuera. Un chico contó que está solo viviendo con sus dos hermanos y que uno está todo el día consumiendo. Reconocían la importancia de la incidencia de las familias en todo esto y que no tenían a veces con quién compartir, con quién hablar o quien los escuchara. Durante la apertura dijeron que valoraban muchísimo tener un espacio de encuentro como este, en el que distintos colegios se unen; que estaban convencidos de que ellos podían generar un cambio si se comprometían. Francisco dice que el verdadero cambio va a venir de abajo para arriba. No de una genialidad de una súper ley de educación, sino del compromiso de los jóvenes. Esto, que nació en la Argentina, se está demostrando en el mundo entero. Es muy lindo ver en estos encuentros que los jóvenes despiertan, se involucran y cómo lo que estaba muerto toma vida. Un chico o chica que se da cuenta de que puede cambiar un pequeño problema porque hace algo, despierta su esperanza, tenga o no fe en el sentido religioso. Un joven con esperanza no se va a suicidar, la va a pelear. Esto, para mí, es el antes y el después.
¿Por qué cree que hay tantas adicciones en este lugar?
Creo, por la experiencia que tenemos, que las adicciones no es solo un problema de San Antonio de los Cobres. Es un tema a nivel global de los jóvenes. Me parece que no es casual que la revolución educativa que está llevando Francisco tenga como ejes el arte, el deporte y la tecnología. Es lo que menos interesa en la escuela tradicional, que está construida sobre la matemática y la lengua. No es casual tampoco que el arte es lo que conecta a los chicos y chicas con lo que les pasa y los ayuda a poner palabras. Un chico que no puede poner palabras es un chico adicto. A-dicto, es decir, falta de dicción. Tampoco es casual lo que pasa química, psicológica y espiritualmente. Si la educación no da sentido, no tiene valores, es una educación que forma adictos, por más títulos que tengas en la pared.
¿Le parece que el problema del suicidio y las adicciones tienen que ver con el narcotráfico?
Me parece que la problemática, más que con el narcotráfico, como vi en otros países, está relacionada con el mal uso del ocio y con la falta de escucha y contención. Lo que planteaban los jóvenes de San Antonio de los Cobres y los voluntarios era el poxi y el alcohol fundamentalmente. El fin de semana no tenían otra actividad que fumar y tomar alcohol. Hablaban de días, no solo de horas. El tema del suicidio, además de la adicción, lo viven desde la soledad, la falta de escucha y de contención y también, en algunos casos, desde la ruptura de amores. Había muchas chicas participando que estaban con sus bebés.
¿Estos adolescentes sienten que tienen un sueño o proyecto?
Tienen una capacidad enorme de soñar. Si escuchás a estos chicos, les podés preguntar a fondo lo que quieras. Van a hablar mucho mejor que yo. Tienen unas ganas enormes de organizarse y de cambiar las cosas. Es cuestión de que les demos ese espacio, los ayudemos a organizar esos cambios y no los tratemos como tontos. El problema nuestro, como padres, es que los subestimamos. Lo que ellos quieren es que les demos responsabilidades y que seamos adultos.
Los últimos suicidios fueron en un puente que los chicos han llamado "el puente de la solución" paradójicamente, es decir, la solución es quitarte la vida. Hoy están trabajando en cómo resignificar ese puente donde han muerto sus compañeros. Estaban pensando en volver y resignificarlo como un puente para la vida. Se están dando cuenta de que esa solución no resuelve nada en la vida. Esto llamamos un aprendizaje profundo. A veces pensamos que se soluciona con repartir computadoras y enseñar un idioma y es mucho más de fondo la crisis que está viviendo el mundo, sobre todo los jóvenes. Esta es la crisis fuerte de sentido.
¿Cómo cree que influyen las características culturales de San Antonio de los Cobres en un posible suicidio o en las adicciones?
Creo que influye tanto para bien como para mal. Tienen un altísimo nivel de sensibilidad que los hace absolutamente potenciales de multiplicar esta experiencia en otros. Son como artistas. Esta gran capacidad de esponja también los hace muy vulnerables para las cosas que contaminen de afuera. Los puede ahogar fácilmente y los puede multiplicar enormemente. Esto es lo que pude captar en poco tiempo. Sería bueno que difundieran ellos mismos en otros lugares de Salta esta experiencia y ojalá lo hicieran en otros países. Es lindo ampliar la cabeza a los chicos porque también van entendiendo las problemáticas globales. Uno piensa que sus categorías son las únicas.
¿Qué pasará cuando terminen estas dos semanas?
A ponerse a implementar. Ahí viene la ayuda de la sociedad. Es juntarse el Gobierno, los padres y madres, las organizaciones, el club de fútbol. El problema tienen que solucionarlo todos. Esto es lo que dice Francisco: el pacto educativo. El compromiso debe ser de todos los actores, si no, esto no se soluciona. Por eso cuando lanzamos Scholas el 13 de agosto de 2013 lo hicimos con Messi y Buffon, no con dos académicos. Ellos plantaron el primer olivo. La educación de un niño o niña es una tarea de todas las personas de la sociedad, incluidos los medios de comunicación. Los chicos me dicen: "Profe. Nosotros cortamos una calle o quemamos un auto y nos ponen 5.000 micrófonos. Tomamos un colegio y vienen todas las cámaras. Hacemos algo bueno por los demás y no salimos en ningún lado". Los chicos no son giles. A veces les llega más la palabra de sus ídolos que la de su padre o madre.
Equipos de neurociencias están demostrando que esta metodología de aprendizaje es mucho más efectiva que la tradicional porque arranca de la verdadera motivación de los chicos y chicas, que son sus problemas vitales. Todo el trabajo de construcción no lo hace cada colegio para adentro sino desde la diversidad, trabajando juntos, armando proyectos y buscando soluciones.

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