José es un extraño e inédito caso para la Justicia Federal en Salta, y el receptor de lo que un corazón generoso y solidario puede dar. Hace un mes, una señora que trabaja vendiendo comida en un puesto cerca de Castañares, lo rescató de la calle y lo cobijó en su casa. Sus hijos informaron a los organismos del Estado y a la Justicia sobre la situación y desde entonces son muchos los que tratan de saber quién es, de dónde viene, cómo llegó a Salta y qué hace.
"Yo tengo mi puesto de comida en el barrio 480 Viviendas. Un día lo vi agarradito de un bolso, se acercó al puesto y le dije: atate el cordón, pero no hacía nada; me acerqué a él y se los até, le invité un plato de sopa, comió y se fue", contó Justina García de Chungara.
Ella es oriunda de Oruro, Bolivia. Llegó a la Argentina en 1979 y junto a su esposo conformaron con mucho esfuerzo y trabajo una familia de 7 hijos.
"Apenas lo vi pensé que él podía ser extranjero, como lo fuimos con mi esposo, y que estar en la calle y tener hambre le podría ocurrir a cualquiera que venga de afuera. Me tocó el alma verlo...", dijo la señora.
Después de ese primer encuentro, José (el nombre que dio el muchacho cuando le preguntaron) se perdió tres días y apareció de nuevo.
“Apenas lo vi pensé quién lo habrá traído y lo dejó en la calle. Me dolió el alma verlo abandonado y con hambre, Él dice que su mamá se llama Santa y su papá, Rolando. Dijo que un señor lo trajo; no sabemos si eso es verdad” Justina de Chungara, vecina de Bº Lugones
"Le volví a dar comida y ahí empezaron los días de mucho frío, hace como un mes. Le dije a mi hijo, que tiene un puesto de empanadas, qué íbamos a hacer, porque lo veíamos sentadito en su bolsa en el complejo deportivo de Castañares. Como a las 5 de la tarde yo me vine a casa (en el barrio Leopoldo Lugones) y a eso de las 7 llegó mi hijo con él", dijo la señora. Así fue como la familia Chungara incorporó a José a sus días.
Pero nada es tan simple. José no tiene documento de identidad, prácticamente no habla, entiende solo algunas palabras y cuando alguien le dice, por ejemplo, un nombre o una palabra él repite.

Trata o abandono

La familia no se quedó quieta frente a su situación.
Luis, uno de los hijos de doña Justina y enfermero de profesión, llevó a José al Operativo Abrigo de la Policía, que tiene una sede en Castañares, pero allí solo estuvo una noche. Intentaron llevarlo a un centro de día dependiente del Estado, pero tampoco se quedó allí.
Fueron a un centro de salud, porque el muchacho tenía dolor de estómago y después de que se recuperó volvió a la casa de los Chungara.
El periplo continuó con la intervención de una fundación que trabaja con víctimas de trata de personas, con la Policía, la Justicia Federal, el hospital y el municipio capitalino.
José entiende algunas palabras del castellano, sobre todo las que implican una acción: comer, bañarse, ir, venir. La falta de diálogo es una dificultad para saber su origen. Por su actitud y una primera y somera evaluación de una psicóloga, que voluntariamente aceptó verlo, creen que podría tener algún retraso madurativo.
Existe la sospecha de que podría ser víctima de trata de personas, pero también de que podría haber sido abandonado en la calle. Él no explica de dónde viene ni cómo entró al país.
Su caso ya está en manos de la Justicia Federal y de la Policía Federal, pero la investigación ha arrojado más frustración que datos, porque la comunicación es casi imposible con él y la familia Chungara solo sabe lo que vivió desde su rescate. También está interviniendo el comité contra la trata de personas de la Jefatura de Gabinete de Ministerio de la Nación.
Ayer José estuvo en la Fiscalía Federal 2, donde intentaron comunicarse con él y le dieron de comer. No dijo mucho más. En la tarde no pudo ingresar al albergue municipal y pasó la noche en la Policía Federal. Hoy lo llevarán al San Bernardo para hacerle estudios.

“Le tiene miedo a la gente”

“Por lo que se ve hasta ahora, José fue trasladado en forma irregular, en condiciones infrahumanas y estuvo en cautiverio. Eso es evidente por la forma en la que se mueve, su fisonomía, le tiene miedo a la gente, se asusta con un flash, con un celular y por los dibujos que hizo ante una psicóloga”, explicó Isabel Soria, miembro del Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas, de la Jefatura de Gabinete de la Nación. La funcionaria solicitará la intervención de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) y sus profesionales especializados.

Lo que dijo y el idioma, la gran barrera

La gran dificultad para saber quién es José, el muchacho rescatado por la familia Chungara del barrio Leopoldo Lugones, es el idioma.
Desde que Justina García de Chungara y su Luis pidieron ayuda a los organismos oficiales, un traductor de senegalés, otro de inglés, de portugués y de francés se sentaron frente a José para intentar hablar, pero ninguno pudo comunicarse con él.
“No sabemos mucho porque no habla; él entiende lo que le decimos pero cuando le preguntamos de dónde viene o de su familia no dice mucho”, explicó Luis.
Por esa traba idiomática o tal vez por el posible retraso madurativo, son pocas las cosas que dijo José. Por ejemplo, a los Chungara les dijo que su mamá se llama Santa y su papá Rolando, y que tiene tres hermanos, pero aun de esta información es posible dudar.

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Sección Editorial

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laura  ing
laura ing · Hace 2 meses

por los nombres de los padres capaz que es brasileño

DELIA ISABEL jerez
DELIA ISABEL jerez · Hace 2 meses

aplausos para la familia chungara.

rosanna bello
rosanna bello · Hace 2 meses

admirable la familia que da cobijo a ese jovencito. Me recuerda a Manuel, un brasileño que deambula por la zona de pichanal-ingenio san martín, pero a diferencia de que manuel no permite que se le dé comida ni cigarrillos en la mano o en un plato pues se enoja muchísimo. sólo recoge su alimento del suelo o de tachos de basura

Diego Vazquez
Diego Vazquez · Hace 2 meses

Un aplauso para la familia Chungara. Dar abrigo y comida a este muchacho demuestra que tienen un corazón muy grande.

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