Algunos tienen problemas en el lenguaje, otros tienen la capacidad visual reducida, algunos no logran interpretar textos o realizar operaciones matemáticas, pero tienen habilidades en las que nadie los iguala. Son capaces de hacer las mejores tartas de frutas o con dulce de leche y chocolate, otros bailan e interpretan las danzas como nadie más puede hacerlo. Estas y otras cientos de actividades son algunas de las que pueden hacer las personas con capacidades diferentes.
En la actualidad, con o sin discapacidad, sumarse al mercado laboral es todo un logro. Lograr la independencia económica y la autonomía a la hora de manejarse por la cuidad y asumir las responsabilidades laborales es todo un éxito. Éxito que viven algunos salteños con capacidades diferentes que fueron integrados a la planta de la Panadería Social y la Academia de Modelos de Alejando Leal.
Para conocer cómo fue el proceso de integración de algunas de estas personas, El Tribuno se acercó hasta la dirección de la Panadería Social para dialogar con Francisco Cabrera. "Tener la posibilidad de sumar a estos chicos al trabajo de la panadería fue muy agradable. Ellos transmiten otra cosa, generan un ambiente laboral tremendamente agradable", reconoció Cabrera, director de la entidad.
A estas características básicas para el trabajo, Cabrera destacó que los jóvenes que en la actualidad forman parte del equipo de la entidad son my responsables con su tarea.
En la actualidad la Panadería Social produce 115 mil piezas que solo están destinadas para la copa de leche y la asistencia que realiza el municipio a los comedores y merenderos de toda la ciudad de Salta. A eso se suman hospitales y otras instituciones. De este modo, la producción asciende a 140 mil unidades diarias. En este proceso diario de trabajo están integrados Mateo Chermula de 27 años y Emanuel Díaz, de 22.
La panadería cuenta con 60 empleados, 10 de planta permanente y el resto rotativos que se suman durante los meses de producción más fuerte. Todos los gastos en insumos, sueldos y actualización de maquinaria se pagan con los fondos que la Panadería Social recauda de su venta las organismos y planes del Estado municipal, tales como la copa de leche. El precio que se toma de referencia por unidad es un 30 por ciento menor al estipulado por la Cámara de Panaderos.
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La tarea de todos los días

Mateo Chermula pertenece al staff de la panadería desde hace 4 años y presenta síndrome de Down.
Desde hace un par de semanas y a pedido de la Fundación Anidar, la Panadería Social incorporó a Emanuel Díaz. Este joven padece retraso madurativo con problemas de lenguaje. Pero eso no es ningún impedimento para sumarse al mercado laboral. Esta es la primera vez que Emanuel trabaja.
Estos dos chicos con capacidades diferentes realizan el empaquetamiento del pan que parte hacia los hospitales y cumplen con las mismas obligaciones y responsabilidades del resto del personal. También cuentan con los mismos beneficios: sueldo, uniformes y servicios sociales. Emanuel y Mateo, si bien son nuevos compañeros de trabajo, ya se conocían. La primera vez que se vieron fue durante la fiesta de la primavera que la Fundación Anidar realizó en el boliche Mao Mao. Allí también fue donde Mateo conoció a Guadalupe, su novia.

Ejemplo de modelos

Sobre la avenida San Martín casi esquina Córdoba, los pasajeros de los corredores de Saeta esperan entretenidos mientras miran a través de una reja cómo un grupo de niños y jóvenes realizan sus ensayo de desfile. Se trata de modelos de la escuela de Alejandro Leal. Nacido en Buenos Aires, Alejandro es casi un salteño. Parte de su familia es de la provincia y, acá en La Linda, lleva adelante un proyecto de integración desafiante. "Creo firmemente que todos podemos sentirnos incluidos. En la academia se recibe a todos, y no para lucrar porque no se lucra con la diferencia ", destacó Alejandro Leal en dialogó con El Tribuno.
El director de esta escuela de modelos destacó que los conceptos sobre la moda y las modelos fue cambiando mucho y Salta está incluida dentro de ese cambio. Para Leal, aquello de que para ser modelo se debe ser flaco, alto y socialmente hermoso quedó en el pasado. Es por eso que no dudó en sumar a su equipo a Cintia Navamoel, princesa de la elección reina de la Fundación Anidar. Esta joven de 27 años padece una discapacidad visual y estar en la esta escuela fue un sueño hecho realidad. Luciana Silisque tiene 18 años y presenta síndrome de Down y, si bien ahora ya forma parte del staff de esta escuela, Alejando Leal la conoce desde los 6 años. "Cuando era chiquita su familia la traía para que mejore la postura. Hoy y con los años de experiencia que sumó, volvió y es parte del equipo de la escuela", contó Alejandro con emoción, recordando aquellos primeros pasos de su alumna.
Hoy, Luciana, Cintia, Emanuel y Mateo son un ejemplo de cómo se pueden cumplir los sueños.

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