Los especialistas en abrir grietas en nuestra sociedad provinciana pretenden que la edad biológica de las personas determina sus ideas políticas o, incluso, su respetabilidad. Hay quienes pretenden que los mayores portan siempre ideas viejas, y que, por el contrario, solo los jóvenes están en condiciones de innovar. Hay también entre nosotros quienes descalifican a los jóvenes y sueñan con un espacio político en donde mandan las "vacas sagradas".
El encuentro celebrado el pasado 20 de septiembre en la sede de El Tribuno vino a desmentir, una vez más, a estos fabricantes de antinomias.
Tres panelistas muy jóvenes pusieron ideas frescas y enfoques novedosos ante un auditorio variopinto y cualificado. Reflexionaron sobre los problemas que arrastra Salta, poniendo énfasis en el papel de las instituciones (Facundo Feres), en las dimensiones y características de la pobreza (Carla Arévalo), y en el papel de la educación, la innovación y las nuevas tecnologías (Álvaro Benavides).
Me parece oportuno destacar aquí que el director de El Tribuno, Sergio Romero, y los miembros del grupo "Salta en un mundo en cambios" vienen desde hace tiempo generando un clima de libertad y de respeto a lo diverso. Un clima que facilita este tipo de experiencias.
Cuando, de tanto en tanto, me asaltan ideas pesimistas sobre el futuro de los salteños en el mundo, este tipo de encuentros con gente sana e inteligente me permiten retomar la senda del optimismo.

Ponencias y mis apuntes

Facundo Feres puso de manifiesto las inexcusables relaciones entre las instituciones de la república, el empleo productivo y el bienestar.
En este sentido, es bueno apuntar que gran parte de nuestros fracasos tiene que ver con la aceptación por parte del Gobierno provincial de la política unitaria que nos esquilmó y asfixió en la primera década de este siglo.
Como bien recuerda el Plan Belgrano, sacar al norte argentino de su actual y penoso estancamiento demanda grandes inversiones de la Nación en materia de infraestructura, pero también una reforma política que elimine el feudalismo y los "gobiernos de familia" que nos avergenzan.
A su vez, Carla Arévalo mostró la magnitud de la pobreza que azota Salta (sobre todo a los departamentos de Rivadavia y Santa Victoria Este, en donde los indicadores son impropios de una sociedad civilizada y humanista). Nos explicó la necesidad de abordar el problema en sus múltiples dimensiones.
La exposición de Álvaro Benavides se centró en los aportes que las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones pueden brindar (también en Salta) a la educación y, como no, al proceso productivo. Su idea de un "polo tecnológico" dejó inquietudes e interrogantes (que no podían ventilarse en la breve jornada), pero abre un camino que desborda los discursos oportunistas y vacíos que (como ocurre en el Poder Judicial de Salta) piensan que poblando las oficinas de pantallas y PC nos situamos a la cabeza del mundo.

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