Juan José Sebrelli se ha dedicado en los últimos años a analizar la política, la historia y a la sociedad argentina en su conjunto. Con su naturaleza crítica, el escritor, filósofo, ensayista y periodista habló con El Tribuno sobre la coyuntura nacional e internacional. Su categórico rechazo al populismo, el relato oficial, kirchnerismo y peronismo, el papel de Scioli, los retos de Mauricio Macri, el ISIS y hasta el revisionismo histórico tuvieron párrafos en la charla.
"Llega un momento en que la gente advierte la brecha que hay entre el relato y la realidad. Ha sido muy terrible en los últimos años la miseria, la desigualdad, la corrupción, tan escandalosa", expresó Sebrelli.
Agregó que se aplicaron modelos económicos que llevaron a la inflación y al endeudamiento, y con ello se acentuó la pobreza.
¿Qué errores no debe cometer Mauricio Macri como presidente?
Desde ya, fundamentalmente tiene que cumplir con la Constitución, cumplir elementalmente con la República, la división de poderes. Las libertades cívicas e individuales, eso es decisivo. No hace falta hacer ninguna renovación, solamente con cumplir las leyes. Una Justicia y un Poder Legislativo independientes, que hoy no los tenemos.
Usted ha sido muy crítico con el gobierno nacional y le achacó un sesgo populista...
Soy absolutamente crítico del populismo, que no limito solamente a los diez años de kirchnerismo sino a más de medio siglo del peronismo en general, del cual el kirchnerismo es un episodio, tal vez el más desdichado, pero un episodio al fin.
¿Por qué el episodio más desdichado? ¿Qué aspectos han profundizado?
La corrupción por ejemplo... En el viejo peronismo existía también pero en una forma más aminorada. También por la profunda crisis económica en que se ve envuelto el país. Hay desigualdad, miseria. Yo no niego las buenas intenciones que pueden tener los gobernantes. Obviamente, por cuestiones políticas, les conviene a ellos que al país le vaya bien. El tema es que se implementan cierto tipo de modelos económicos que llevan inevitablemente a la inflación y al endeudamiento, y con ello se acentúa la pobreza. Justamente el populismo, que pretende favorecer al pobre, termina indeliberadamente empobreciendolo.
¿Cómo analiza en esto el rol del relato oficial?
Es fundamental, entra dentro de los sistemas que Aristóteles llamaba demagógicos. La demagogia es eso: crear un relato que entusiasme a la gente y que no coincide con lo real. Siempre el populismo ha entusiasmado a la gente con un relato de tipo épico, una epopeya, la lucha contra el imperialismo o la oligarquía, como una revolución... Tanto el peronismo como el kirchnerismo pretendían estar haciendo una verdadera revolución que en verdad en los hechos no existía. Llega un momento en que la gente advierte la brecha que hay entre el relato y la realidad. Ha sido muy terrible en los últimos años la miseria, la desigualdad, la corrupción, tan escandalosa.
Señalar un enemigo también fue una estrategia...
Sí, siempre un enemigo. Siempre hubo un diario, en el caso del peronismo estaba La Prensa, que fue expropiada, y en el caso del kirchnerismo, Clarín, que se lo quiso destruir pero no se pudo. Claro, los tiempos son distintos. Hay que cosas que podía hacer el viejo peronismo con toda facilidad que el mundo actual ya no lo permite.
¿En la campaña, Scioli cayó en esa lógica?
Lo de Scioli es algo completamente atípico. La campaña del sciolismo fue atípica al máximo. Primero que el partido que lo llevó como candidato no hizo más en toda la campaña que criticarlo y hasta menospreciarlo, como lo han hecho Hebe de Bonafini, Luis D''Elía, o silenciarlo como hizo en buena parte Cristina. Es una cosa realmente paradójica. Presentar a un candidato a cual no se lo exalta. Doble paradoja: por un lado el partido y por otro lado el candidato, que ha sido de lo más indefinido. Un día estuvo en el rol en el que estuvo siempre, del bondadoso, del generoso, del hombre no agresivo, del hombre que dialoga, que es contemplativo con la gente, y por el otro lado apareció como el agresivo, el kirchnerista. Esas dos políticas, las del partido y la del candidato, que fueron tácticas contradictorias en sí, creo que desorientaron al votante. La personalidad de Scioli es muy peculiar. Él nunca ha luchado políticamente. Siempre le han servido en bandeja todos los cargos que ha ocupado. Primero con Menem, quien lo rescató. Scioli era un deportista destinado al fracaso después de su accidente. Menem le ofrece en bandeja los primeros cargos que tiene. Después sigue con Duhalde, quien le vuelve a facilitar cargos políticos. Después con Néstor Kirchner y Cristina. Pero él no está acostumbrado a luchar ni tiene un grupo político adicto a Scioli.
¿Qué logro puede destacar de este gobierno? ¿El matrimonio igualitario, la asignación universal por hijo?
Hay gente que dice voy a apoyar lo positivo del kirchnerismo y a atacar lo malo, pero aún la peor de las tiranías siempre hace algo bueno. Yo pongo un ejemplo típico, no es porque quiera comparar a Hitler con Cristina o con los Kirchner, no. El otro era un tirano asesino, estos son regímenes autoritarios, hago la diferencia. Pero en la argumentación de los kirchneristas críticos, en este caso podría decirles que Hitler tenía cosas buenas, por ejemplo terminó con la desocupación que había. ¿Por eso había que apoyar a Hitler? No. Uno tiene que tomar globalmente el régimen que ha sido malo, porque ha sido autoritario y porque ha violado todas las bases de la democracia. La violación de los derechos humanos se termina con el alfonsinismo. Estos (por los Kirchner) lo único que hacen es sacar a viejos a punto de morirse. Lo que hicieron es bajar el cuadro de Videla de la pared.
¿Cómo analiza al populismo en la región?
Hay focos de populismo y focos de democracia. Entre los populistas, el principal ha sido Venezuela, también están Ecuador y Bolivia. El kirchnerismo no llegó nunca a los extremos de Venezuela, eso hay que reconocerlo. También hay populismos en Europa, pero allí son muy minoritarios. Yo me encargué de leer todo del modelo político del dictador de Hungría, que en Europa lo consideran un fascista. Y es el mismo modelo económico que el del kirchnerismo. Lo que pasa es que allá se llama populismo de derecha y aquí populismo de izquierda, pero es lo mismo.
Hablando de Europa, ¿ve una salida al conflicto internacional tras los atentados contra Francia?
Yo creo que Occidente tiene que unirse, Europa y Estados Unidos básicamente que son las partes más representativas, para destruir el ISIS.
¿Sigue la guerra como el camino?
Militarmente sí. Ojo, aquí me dicen que el terrorismo no es lo mismo que el nazismo, que estaba en un país, pero eso se podía decir al principio del terrorismo. No nos olvidemos que Buenos Aires fue la primera ciudad en el mundo occidental que sufrió dos atentados terroristas. Pero desde esa época, aún los atentados de las Torres seguían siendo grupos, ahora tienen territorio. Es lo mismo decir que hubo una guerra en la Argentina contra los montoneros. No era un país contra otro. Era un grupo minoritario contra el Estado. Pero ahora ya tiene parte de Siria, parte de Irak, ha progresado enormemente el fundamentalismo islámico. Yo creo que llegó el momento de apoyar a los Estados civiles que todavía pueden quedar, aunque no sean de nuestro agrado. Evidentemente, nadie puede simpatizar con el Gobierno de Siria ni de Irak, pero de cualquier manera hay que destruir la parte de Siria e Irak tomada por el ISIS.
¿Cómo evalúa la corriente denominada revisionismo histórico?
El revisionismo histórico en verdad no es ninguna novedad. Nace con el nacionalismo de los años 30, lo que cambia es que el nacionalismo de los años 30, que surge del golpe militar de Uriburu, es un nacionalismo aristocrático, de clase alta contra los gobiernos populares como Yrigoyen en ese momento. Y el cambio es en la década del cuarenta cuando de nacionalismo aristocrático se convierte en nacionalismo populista. Yo estoy a favor de Sarmiento, de Roca, que es el creador de la Argentina moderna. Es decir que no estoy para nada de acuerdo con el revisionismo histórico. Pero no es novedoso, en realidad toda la parte fundamental ya estaba hecha en los 30 y 40.

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