En el segundo día del juicio por el homicidio de Noelia Rodríguez, la joven de Guachipas vista por última vez el 4 de mayo de 2014, quedó demostrado que la cadena de encubrimientos va más allá de las acusaciones que pesan sobre los implicados Aldo Vargas, Carina Cardozo y Sergio Villagrán. Los llamados y mensajes entre la víctima y los acusados en los días previos al crimen arrojan respuestas insospechadas para la causa.
Ayer declaró Viviana Avendaño, concubina de "Keko" Villagrán. Titubeó desde un principio, como si los dos años que pasaron le hicieron olvidar algunos datos que luego recordó al detalle cuando el presidente del tribunal, Pablo Farah, le señaló que estaba bajo juramento de decir la verdad.
"Vargas y Carina me habían contado de la relación que él tenía con Noelia. Ese domingo, llamé después de las 7 de la tarde en varias oportunidades a Carina. Nunca me contestó. También llamé al Gringo y me contestó una sola vez, diciendo que estaba con la mina en La Viña. Fuimos con Villagrán a buscarlos a su casa, pero no había nadie. Había olor a cigarrillo. Recién los volvimos a ver el martes", contó Avendaño.
No explicó el motivo de esta prolongada incomunicación con el matrimonio acusado, pero sí admitió que Vargas le había pedido algo especial.
"Ese martes (después de que Noelia desapareciera) nos dijeron que los acompañáramos a la casa de familiares de Noelia; en el camino Vargas me pidió que borre los mensajes y su teléfono que tenía agendado en mi celular", relató.
Avendaño cumplió el pedido de Vargas, pero no le pidió explicaciones sobre eso.
El segundo en declarar fue Marcelo Reynaga, vecino y conocido de Vargas, que casi a cuentagotas reveló que a su madre el acusado le habría contado algo muy importe un día después de la desaparición.
"Creo que sí... no me acuerdo", apenas respondió al fiscal penal Pablo Paz. Una nueva intervención del juez Farah le recordó que estaba bajo juramento de decir la verdad.
"Ahora que me acuerdo, Vargas se puso a llorar el lunes (5 de mayo) al mediodía mientras tomaba chicha en la casa de mi mamá y le contó: "Me acusan de algo que no hice''".
Reynaga sorprendió a todos cuando señaló que una semana después Vargas fue a ofrecerle una bicicleta porque tenía que juntar dinero para pagar a un abogado.
También declaró una vecina que asegura haber visto con vida a la víctima la noche del 4 de mayo, a cuadras de la casa del Gringo Vargas. Detalló cómo estaba vestida y en qué dirección caminaba. La hora y la calle (Arenales), coinciden con la hora y la zona por donde habían visto caminar raudamente a Vargas y a Cardozo el domingo, la noche antes de que no se supiera más de la joven.

El juicio
Hoy declara José Cayetano Zulca, el lugareño que fue detenido e interrogado de manera violenta por efectivos de la División Trata de Personas de la Policía. Zulca era amigo de Vargas. Vive en Santa Barbara, Cafayate.

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