Suele ocurrir que suena o vibra el teléfono celular, o a veces el teléfono fijo de un domicilio particular, una empresa o un comercio. Si el aparato en cuestión no detecta de quien proviene la llamada, o simplemente no está equipado con el mecanismo que permite esa identificación, se vuelve imposible reconocer el origen de la misma. En muchos de esos casos, en los últimos tiempos, una voz desconocida pregunta muy cortésmente: "¿perdón, con quién tengo el gusto de hablar?". Si esto ocurre, todas las luces de alerta se deben encender, y quien recibió el llamado debe abstenerse bajo todo punto de vista, de responder "soy fulano de tal". En caso de hacerlo, es muy probable que quede atrapado en un listado de personas inescrupulosas, que se dedican a robar identidad y posteriormente a realizar todo tipo de transacciones, teléfonos mediante, en nombre de la persona estafada.
Consultados diversos organismos de defensa del consumidor y el usuario de los servicios públicos, y autoridades policiales especializadas en el tema, han advertido sobre el particular método, que parece haber arreciado últimamente.
La modalidad es llamar a un teléfono, cuyo número se puede obtener de muchas maneras, inclusive al azar, y tratar de obtener la identidad del propietario.
A partir de allí, los delincuentes telefónicos, quizá mediante la consulta en los padrones electorales, completan los datos con domicilios, números de documento y hasta la ocupación o profesión de las personas.
Luego, telefónicamente, realizan compras, participan de sorteos, asumen deudas, etc. etc. que una vez concretados, son pasibles de ser "corregidos", desviando el destino de compras, pero manteniendo al responsable de pagos y otros compromisos.
Al ser consultadas, las compañías de teléfonos celulares desconocen la situación, pero se sabe de casos en los que esas mismas empresas, sin aparente autorización de los usuarios, aumentan los abonos, descartan o cambian los números de comunicación gratuita, y hasta envían nuevos equipos que nunca fueron solicitados.
Obviamente, el trámite para restablecer el orden del uso de los teléfonos, es eterno, mientras los gastos se deben abonar antes de cualquier reclamo.
Diversos fines
Consultadas fuentes policiales señalaron que, además, los malvivientes, usan ese método para rastrear personas, ubican sus domicilios particulares y hasta su trabajo, teniendo así a disposición toda una logística de los movimientos y ocupaciones de una persona o un grupo familiar.
En vista de ello, se advierte que cuando una voz en el teléfono pregunte: "¿Con quién hablo?", lo mejor será volver a preguntarle "y Ud... ¿con quién quiere hablar", y evitar dar ninguna clase de datos personales. O si pregunta "inocentemente" "¿hablo con Juan Pérez?" evitar corregirlo con datos correctos, y simplemente cortar la llamada cuanto antes. Delicias de la era de las comunicaciones... para tener mucho cuidado.
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