El salteño Julio Guzmán se recibió a los 25 años de arquitecto en la Universidad Nacional de Córdoba y volvió a sus pagos. Ahora, con 70 años y más de 40 de profesión, cree que Salta ha ido mejorando en ciertas cosas en materia de planificación urbana. "Cuando yo llegué a ejercer la profesión, como no había código de edificación, nos regíamos por el de la Ciudad de Buenos Aires", afirmó en diálogo con El Tribuno.
Forma parte de la Sociedad de Arquitectos de Salta (SAS), una de las instituciones que más ha luchado por una legislación propia. Esta entidad gremial cumplirá medio siglo el año que viene con cerca de 300 asociados. El único requisito para integrarla es tener el título de arquitecto. Julio Guzmán fue presidente de la SAS entre 1980 y 1982. Durante ese período organizaron el primer Congreso de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbano. Este evento dio comienzo a una política de preservación de patrimonio en Salta, que ha sido pionera.
La SAS integra una comisión que revisa el Código de Edificación, que legisla sobre cómo deben ser las construcciones en la ciudad. "Me parece importante que la Secretaría de Planeamiento nos haya convocado. En las reuniones hacemos aportes sobre problemas de la ciudad que contempla este código, como usos del suelo, densidad y altura de edificios, que necesitan ser modificados".
¿Qué problemas de la ciudad le parece importante que se resuelvan?
Hasta los años 70 los edificios del macrocentro ocupaban el 40 % de las manzanas; el resto era terreno absorbente. En la época de las grandes lluvias, toda el agua era absorbida. Lo que no se captaba, porque la superficie estaba edificada o porque había saturación del terreno, iba a parar a la calle. Cuando ocupó el 60% de esa manzana que era libre, el volumen de agua va a parar a al calle, con el agravante de que no se han ejecutado paralelamente obras de saneamiento para que fuera encauzada y no inundara las calles.
¿Qué cambios propone la Sociedad de Arquitectos al Código de Edificación?
Lo principal es que la Municipalidad retome su autonomía. Ahora delega a los colegios y consejos funciones que tiene asignadas por Constitución: revisión del cálculo de estructuras, plano de instalación eléctrica y lo que corresponde al impacto ambiental. Los colegios y consejos solo deben tener las tareas de control de matrículas y la ética profesional. Si revisan las estructuras y los planos de instalaciones, se convierten en correctores de sus propios pares, además de encarecer los costos del proyecto. El municipio debería velar por el cumplimiento de las normas antisísmicas, de electricidad, etc. Lo grave es que el día que ocurra algún siniestro ya sea por falla de estructuras, por temas de instalaciones eléctricas, de seguridad o lo que fuere, las entidades que aprobaron son corresponsables junto con el municipio.
¿Qué debería hacer la Municipalidad?
Dentro del poder de policía que tiene, debería vigilar las obras. ¿Quién controla que lo que yo he escrito en un plano se cumpla en la obra? Si la Municipalidad está ausente en una cosa tan importante como la ejecución, solo tiene un papel que otra entidad da por aprobado. Como la Municipalidad no hace el seguimiento ni la policía, de nada vale que me impongan miles de normas, porque eso yo lo escribo en un papel.
¿Qué otras críticas tienen al Código de edificación?
Hay un artículo que dice que el dueño debe hacerse cargo de la reparación de la vereda. Nuestra posición es que la calle, compuesta por vereda y calzada -por donde circulan los vehículos- es propiedad del municipio. Cuando hago un loteo, tengo que donar toda la superficie de calles y espacios verdes a la Municipalidad, que por ordenanza lo acepta o no. Cuando una confitería o restaurante ocupan, o incluso cierran la vereda, es porque le pagan al municipio el uso del espacio. Se ve que con el "dios dinero" se puede todo.
Yo he objetado porque ella es la dueña; no puedo hacerme cargo de las reparaciones o mantenimiento de algo que no es mío. Me decían que en ninguna parte de la Argentina sucedía esto, pero no es así. En la Ciudad de Buenos Aires el que repara y mantiene las veredas es el Estado. De hecho, el mes pasado Página 12 publicó una nota sobre una denuncia a Mauricio Macri, jefe de Gobierno porteño, por haber contratado en forma directa por millones de pesos la ejecución y reparación de veredas. Eso demuestra que la Municipalidad es la dueña.
¿Qué otros puntos analizaron?
La SAS no está de acuerdo con respecto a que haya una mayor superficie de balcones que ocupen a 90º las esquinas. El Código de Edificación quiere que se pueda volar un balcón en ángulo recto, sin respetar la ochava que tienen las esquinas. No lo objetamos por capricho. Cuando yo llego a una esquina, el balcón que vuela paralelo a la ochava permite que haya un espacio más amplio con mayor ventilación e iluminación de la calle.
También hemos visto el tema de rampas de acceso a la cocheras que están bajo el nivel de vereda. Opinamos que seis metros antes de la línea de edificación, la rampa debe tomar una posición horizontal para evitar que ocurra lo que en muchos edificios que se han hecho últimamente en Salta, donde la rampa de descenso a una cochera comienza en la línea de edificación. Cuando yo asciendo desde una cochera con el auto, voy acelerado y desemboco de pronto en la vereda. Tendría que haber un espacio que permitiera al vehículo tomar un plano horizontal y que no sea tan sorpresiva la salida del vehículo para los peatones.
¿La Municipalidad toma en cuenta estas sugerencias?
Las decisiones se votan por mayoría. Puede ser que muchos estén de acuerdo, pero eso no significa que desde el punto de vista urbanístico sea lo óptimo.

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Sección Editorial

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