Cinco días más tarde del primer fallo trascendente de la Corte Suprema en la era Cambiemos, juró el quinto juez del tribunal, Carlos Rosenkrantz. Reconocido jurista de la escuela de Carlos Nino, el abogado y exrector de la Universidad de San Andrés está identificado con la representación de grandes empresas y corporaciones, y llega a una Corte en pleno proceso de transición, en la que deberá opinar por los aumentos a la luz dispuestos por el gobierno nacional.
Juan Carlos Rosenkrantz juró hoy como nuevo integrante de la Corte Suprema en un acto del que participaron los otros cuatro integrantes del máximo tribunal.
De esa forma, la Corte queda conformada por cinco integrantes, luego de que el presidente Mauricio Macri designara a Rosenkrantz y Horacio Rosatti y obtuvieran acuerdo del Senado.
Se suman así al máximo tribunal, que ya integraban Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco.

Su equipo de trabajo

El primer paso tras la ceremonia de hoy será la aprobación por el pleno de su equipo de trabajo que se instalará en la vocalía estratégicamente ubicada junto a la del presidente del tribunal, Ricardo Lorenzetti. Hasta ahora solo hay solicitudes para secretarias privadas, el resto de su equipo jurídico aun es un misterio que se develará en breve. Uno de los nombres que resonaron en tribunales como candidato a integrarlo es el de Federico Morgenstern, uno de los prosecretarios de la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal en la vocalía que preside Martín Irurzun. Autor de un libro en el que desarrollaba el criterio de la 'Cosa Juzgada Fraudulenta' aplicable a casos de corrupción, su mención como probable asesor del nuevo magistrado encendió algunas alertas.

Tardía

En el gobierno hubo reproches cruzados por el aval político para retrasar su jura. Voceros del oficialismo pujaron por instalar la posibilidad de que Rosenkrantz se incorporara la semana pasada, y fallara en el caso por el aumento de gas. Sin tiempos materiales para que eso suceda, dentro del tribunal leyeron esa posibilidad como uno de los últimos intentos del Ejecutivo de torcer el fallo adverso, cuyas señales bajaban con mayor fuerza. Si la intención oficial era forzar una suerte de desempate, la sola idea de que pudiera interpretarse su desembarco como un intento de colonización del Ejecutivo obligó a la Corte a adelantar su consenso y culminó por inclinar el único voto que se perfilaba favorable a la postura de la Casa Rosada. Los cuatro consideraron que el tribunal ingresaba en zona de riesgo de desprestigio si eso sucedía. Para el caso tarifazo II (el de la luz), el gobierno busca conjurar malas nuevas.

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