En la biblioteca Sarmiento tienen una muy buena costumbre: regalar libros.
Es un hábito que se viene repitiendo desde hace varios meses. Los asiduos lectores, de distintas edades, pasan por uno de los ventanales de la biblioteca rosarina y comienzan a indagar las obras que están a disposición y eligen aquellas que son de su agrado, que pueden retirar absolutamente gratis. Con otro detalle más: no son libros en mal estado, sino todo lo contrario. Están en condiciones de ser leídos e invitan a ser cuidados.

Una buena idea
La iniciativa surgió tras desempolvar algunas cajas guardadas y con gran cantidad de libros que no tenían cabida en los estantes de la biblioteca. Y la idea saltó de inmediato, lejos de ignorarlos o tirarlos a la basura, actitud reprochable que las encargadas de la institución descartaron de inmediato.
El grupo de empleadas decidió recuperarlos y dejarlos en condiciones para que sean retirados por los lectores interesados y sobre todo despertar el interés por la lectura, práctica que parece perderse detrás de la tecnología.
"Funcionó desde el primer día que implementamos el sistema. Lo hacemos cada mes y en las mañanas pasan los vecinos que frecuentan la biblioteca y se enteran que hay un stock de libros a disposición. Sabemos que la gente les da un buen uso, porque muchos retornan para comentar lo que leyeron. Y buscan más libros", contó Sandra Morales una de las responsables.
La biblioteca municipal está ubicada en pleno centro de la ciudad, frente a la plaza principal y contigua al edificio comunal.
En una pared está escrita la leyenda de la poetisa estadounidense Emily Dickinson: "Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro". Son varias decenas de obras que fueron regaladas. No sobran, sino que son reubicadas en los hogares a través de nuevos lectores. Pasan de mano en mano como una forma de inculcar el hábito saludable de la lectura.

Las reacciones
María, vecina del centro, luego de hacer las compras pasa por la ventana donde el cartel indica que hoy se regalan libros a elección. Se queda un momento hojeando "Rimas" de Gustavo Adolfo Bécquer. "­Qué lindo libro! Me lo llevo porqué me gusta leer y me gusta la poesía. Es una buena idea que te faciliten libros de esta manera", expresa.
De las cajas salen todo tipo de contenidos: cuentos, matemáticas, novelas de autores nacionales y extranjeros. Las encargadas se toman el trabajo de reciclarlos y cuando tienen una buena cantidad colocan el cartel que anuncia "Regalamos libros a elección".
La biblioteca ya es conocida por sus actividades para buscar y formar a nuevos lectores, pero además son normales los espacios de comprensión de textos y clases de apoyo gratuitas para los estudiantes.
Ahora se impuso esta iniciativa y todavía quedan cajas para desempolvar. Algunos se reutilizarán en la biblioteca mientras otros estarán en la ventana, esperando por un nuevo lector que los adopte.

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