Hace décadas que el precio de los productos agrícolas se ve afectado por problemas estructurales y comportamientos especulativos de aquellos que intervienen en la cadena de comercialización. Todo contribuye a que el margen entre lo que cobra el productor y lo que paga el consumidor sea cada vez más amplio. En agosto, esa diferencia osciló entre 116 y el 1.250%, como fue el caso de la pera.
El Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elabora el Área de Economías Regionales de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mide la diferencia promedio entre el precio de góndola y lo que recibe el productor para una canasta de 20 alimentos agrícolas. El mes pasado, ese margen aumentó 6% con relación con julio, cortando tres meses consecutivos de mejoras.
Precio final, 5 veces más
En el informe conocido como "Del Campo a la Góndola", los productos con mayores disparidades de precios fueron: la pera, cuyo precio por kilo que se paga al productor fue de $1,9 y en góndola de $26,1, una diferencia porcentual entre destino y origen de 1.257%; le siguen la manzana roja con 1.106% y el limón con 941%.
En tanto, hubo una fuerte caída de los valores al productor en algunos vegetales como el pimiento, la lechuga, la frutilla y el brócoli, principalmente.
Esto significa que en el octavo mes del año, los precios de los alimentos agrícolas desde su origen hasta el destino se multiplicaron por 5,5 veces promedio, mostrando un aumento de 6% en esa diferencia en relación con julio (5,2 veces). Los productos agrícolas con mayores brechas de precios en el mes fueron: la pera (13,6 veces); la manzana(12,1); el limón (10,5) y la naranja (9,0).
Desproporción
Por otro lado, cuando el productor recibe un precio menor por un producto, ello no implica que le baje el costo al público en igual proporción. Según detalla el índice IPOD de CAME, la caída más fuerte en los precios de origen fue en el pimiento, donde el valor al productor cayó 58%. Los agricultores pasaron de recibir $51,7 el kilo en julio a $21,4 en agosto. Y si bien los importes al público bajaron 38,2% (de $112 a $76), el ajuste fue claramente menor al que sufrieron los productores.
Lo mismo ocurrió con la lechuga, los precios al productor cayeron el 50% (de $16 a $8), y en góndola bajaron solo 15% (de 41 a 34). En el caso de la frutilla, los valores al agricultor descendieron el 40% (de $45 a $26) y al cliente solo 5,3% (de $91 a $87).

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Sección Editorial

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ALBERT LUIS
ALBERT LUIS · Hace 2 meses

siempre fue asi ....NUNCA HUBO CONTROL EN LAS GONDOLAS .....LA PARTE EMPRESARIAL SON CHOROS MAS GRANDES ......SIEMPRE FUE ASI


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