A Milagros (9) le diagnosticaron diabetes tipo 1 cuando tenía 4 años. Por aquella época su mamá, Rossana del Frari (40), notaba que su hija menor orinaba mucho, perdía peso inexplicablemente y le daban calambres. Eran las 6 de la mañana del 12 de julio de 2012 cuando Rossana entró en internet y puso en Google "calambres + sed". ¿El resultado que le proveyó el buscador? Diabetes mellitus. Con su marido, León García, (38) compraron un glucómetro y la medición de Milagros fue altísima: 599. Luego los médicos les confirmaron que la niña tenía diabetes de tipo 1 (también llamada insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia). Según la Organización Mundial de la Salud, esta enfermedad crónica se caracteriza por una producción deficiente de insulina, la hormona que regula el azúcar en la sangre, por lo que quienes la padecen deben administrársela a diario. "Ahí comenzó nuestra lucha. Pasé por momentos de mucho llanto y tristeza. Mi vida había cambiado radicalmente y empezó mi lucha con la obra social, hasta que ellos entendieron que solo era una mamá que buscaba una buena calidad de vida para su hija", contó Rossana, quien hoy se beneficia con el plan Diabesnoa del IPSS, que le brinda una cobertura integral. El hacerle frente a esta enfermedad trajo aparejada para ella una forma de servicio que hasta ahora le dio solo satisfacciones: la conformación del grupo de Facebook Juntos a la par DBT 1 Salta. A través de esta red social, Rossana transmite las experiencias de su familia, comparte información sobre la DBT 1 y recetas adecuadas para una alimentación saludable. Pero las actividades trascienden el contacto virtual y se han convertido en encuentros en la casa de los García-Del Frari, donde los padres reciben charlas gratuitas de nutricionistas, diabetólogos y personal de los laboratorios que desarrollan y comercializan la insulina y los niños socializan entre sí pintando mandalas, haciendo ojos de Dios o reciclando botellas para desechar algodones y tiras reactivas.
"Este grupo trabaja sin fines de lucro y sin importar si tenés bomba de insulina o tu tratamiento es con lapicera. Tampoco importa quién es el profesional que te atiende. Lo que nos une es que nuestros niños estén bien y buscamos para ellos un futuro pleno y sin complicaciones", señaló Rossana. Ella elaboró un proyecto -que está en manos de la senadora nacional Cristina Fiore- a través del cual solicita que en las escuelas y colegios se den talleres sobre la diabetes infantil. "Cuando el niño con diabetes tiene una hipoglucemia (es decir, el descenso de azúcar en sangre por debajo de los valores normales) puede necesitar del compañerito para que le acerque un vaso de agua con azúcar o una bebida azucarada", ejemplificó Rossana. Luego señaló que empoderar a los padres es fundamental para sobrellevar una condición crónica como la diabetes de tipo 1. "Sería egoísta tirarnos a una cama a llorar cuando ellos (por los niños) son los que se pinchan múltiples veces. Son ellos los que tuvieron que madurar de golpe y aprender a vivir con el glucómetro en el colegio y a hacer conteos de hidratos de carbono", señaló. Milagros es una niña feliz que practica judo y cursa sus estudios en el Instituto de Formación Integral. Su responsabilidad para alimentarse, ejercitarse y seguir su tratamiento responde, sin dudas, a una concepción de la DBT 1 que le traspasa su madre.
"Aprendí a entender a la diabetes y prefiero tenerla de aliada porque está dentro de una de mis hijas. Si la veo como una enemiga lo más probable es que Milagros también la vea así", concluyó Rossana.
El encuentro
Este sábado 30, a las 16, en General Paz 167 Milagros y Rossana abrirán las puertas de su casa para que los padres escuchen al Dr. Tuate, quien hablará sobre la parte terapéutica de la enfermedad. Los niños aprenderán a hacer títeres con Cristina Idiarte.
Treinta familias conforman hasta ahora el grupo de Face Juntos a la par DBT 1. Aceptan a nuevos integrantes.

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