A mediados de los años 60 del siglo pasado, había varias casas comerciales especializadas en prendas de vestir para varones. Estaban por ejemplo Raylop (Ramírez y López), Los 49 Auténticos, La Mundial, Modart, ISSA, Casa Davi y, por supuesto, King's, la protagonista de esta historia que por poco termina de la peor manera.
Había llegado mayo y estas tiendas especializadas, comenzaron a promocionar prendas del próximo invierno. Modart con sus recordados trajes Modelco y "King's con una novedosa creación para los friolentos: el traje "Thermic" que, según el eslogan, abrigaba y vestía bien.
El hecho es que para una mejor promoción de los calentitos trajes "Thermic", de la firma King's, "Emblema de distinción", se resolvió entregar esa delicada misión a una reconocida agencia de publicidad de aquellos tiempos. Los publicistas, dispuestos a ganarse la confianza de casa King's, resolvieron diseñar una campaña impactante, capaz de romper los cánones tradicionales de la publicidad en Salta. Y para cumplir con ese cometido sin titubeos, enviaron por correo cartas anónimas a las esposas de los potenciales compradores de los tan promocionados "Thermic".
En esas misivas, sin firmas ni datos identificatorios del remitente, les comunicaban a las esposas "su marido tiene una cita....". Y a renglón seguido agregaron: "Posteriormente le haremos saber dónde y cuándo será la cita. Por favor, no le diga nada a su malvado esposo".

Reacción femenina
Como es de imaginar, el anónimo cayó como una bomba en el seno de los hogares. Muchos inocentes maridos, y de los otros también, debieron exigirse al máximo para convencer a sus furiosas e incrédulas esposas de que la tan meneada cita no existía.
Y mientras los conflictos conyugales seguían su curso, a las enardecidas féminas les llegó un segundo anónimo: "Señora, -decía- en nuestra anterior carta le pedimos no decir nada a su esposo. Ahora le decimos: ¡Digalé! Recuérdele que tiene una cita con la casa King's, en La Florida 163 de nuestra ciudad. Dígale, por favor señora, que en La Florida 163 de nuestra ciudad tiene el traje que viste y abriga; un 'Thermic'.
Muchísimas gracias señora. Fdo. Casa King's"
Pero la segunda misiva de los innovadores publicistas no sirvió para sofocar la indignación de las mujeres propias, pues muchas de ellas, carta en mano se presentaron en casa King's, para acusar a viva voz a sus directivos, de gastar bromas de pésimo gusto. Otras en cambio, las de armas llevar, estuvieron a punto de lavar sus mancillados honores directamente por la vía de los hechos.

Los dimes y diretes
Pero lo más jugoso de esta sofisticada promoción publicitaria se vivió en los cafetines y mentideros del centro de la ciudad. Por allí circularon infinidad de historias, algunas ciertas y otras, quizá las peores, inventadas de adrede.
Otro tanto ocurrió en las peluquerías de "damas". Allí las traicionadas esposas dieron rienda suelta, y sin miramiento alguno, a sus crisis de furia.
Y por supuesto, no faltaron los ventajeros que nunca faltan, que se presentaron ante "Don Caballero", dueño de la firma y le solicitaron, en concepto de indemnización por los maltratos recibidos por parte de sus enfurecidas esposas, la entrega de un bien merecido traje "Thermic".
Lo que se ignora es la suerte que corrieron los publicistas. Lo seguro es que por sus honorarios no recibieron en canje los prometidos trajes "Thermic".

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Sección Editorial

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