Una joven debió ser atendida por médicos y quedó con custodia policial en su casa, luego de que fuera víctima, una vez más, de la violencia de su esposo, en la ciudad de Rosario de la Frontera.
Hace tres semanas, la joven decidió autoexcluirse del hogar que compartía con el sujeto, con la idea de ponerle fin a las reiteradas golpizas, insultos y gritos a los que él la sometía, según relató ayer ante policías de la comisaría 31 y ante funcionarios de la Fiscalía Penal de esa ciudad sureña.
Se fue con su pequeña hija, a quien dejó al cuidado de su suegra hasta que encontrara un lugar apropiado para llevarla y retomar la vida entre madre e hija.
En simultáneo, alquiló una pequeña vivienda en un barrio rosarino, mientras comenzó a trabajar en un casino, en el que le ofrecieron un puesto laboral. Su idea era comenzar cubriendo sus necesidades y afianzarse laboralmente para alquilar un mejor lugar y poder reconstruir el hogar con su niña.

Encuentro inesperado

En la madrugada de ayer, él la buscó en el casino. Comenzó otra discusión y en segundos empezó a golpearla. La mujer intentó defenderse. Una compañera que vio lo que sucedía llamó a la Policía. Los efectivos llegaron enseguida y tras ver a la joven, detuvieron a su agresor en la calle. Ella debió ser atendida por un médico.
Tras la intervención de la Fiscalía Penal de Rosario de la Frontera y de la denuncia que ella radicó en la comisaría 31, el juez de Violencia Familiar y de Género, Carmelo Paz, dispuso la detención del atacante y que ella tenga consigna policial en su casa.
Además, le fijó a ella una audiencia para el viernes 16 de septiembre.

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Sección Editorial

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Davor Dovadija
Davor Dovadija · Hace 16 días

Maricon, te dejaron por sorete.

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