Salta tiene y tuvo lugares que se transformaron en verdaderos templos de la amistad, a tal punto que se podría conformar una familia de distintos grupos sanguíneos. Don Luis Oliver, nuestro relator, comenta que la Casa del Café está llena de recuerdos. Para él, su único creador y propietario fue don Aurelio Gómez, cariñosamente llamado Gallina Gómez, y tuvo la mano derecha en su fiel empleada Carmencita Gutiérrez.
Dice don Luis: "Allí llegaban personajes sobresalientes de nuestro medio, tanto de la política como de la agricultura, entre ellos el exdiputado radical Pablo Outes Saravia, "Langosta" Saravia Day; agricultores como Kiko Aranda; comisionista como don Mario Sambá (f); el finquero Néstor Coya Burgos, el abogado Teodoro Beker y el novelista Antonio Nella Castro".
Según don Luis, el café tenía su sello propio y cuando él comenzó a visitarlo, por 1973, no tenía mozo. Aclara: "Nunca lo tuvo, era un café al paso. La inauguración de confiterías a su alrededor no le hacían sombra, porque no había otro café como el del Gallego Gómez, más conocido como Gallina. Tengo presente todavía el café media tasa, los tragos largos del Smugler etiqueta negra y blanca. Lo recuerdo a don Aurelio Gómez porque era un hombre derecho, correcto y honesto. Cimentó una familia con su señora, doña María Marinaro, y trajeron a este mundo cuatro hijos".
Por su lugar estratégico, dice don Luis: "A las cinco de la mañana, de lunes a viernes, la máquina de hacer café ya estaba funcionando a todo vapor para recibir a empleados y jefes de la Dirección General de Rentas, Banco de la Provincia, Banco de la Nación, MasVentas, Hipotecario y la financiera del Coya López". Resalta: "Los primeros en llegar eran don Humberto Daka, don Mario Lacroix, el porotero Diego Callao Núñez Aguilera, el gerente de crédito del Provincia, Alfredo "Apilo" Aranda Prémoli".
En la lista de clientes, que llegaban atraídos el aroma y exquisiteces del café, también se encontraban "el doctor Rogelio Saravia Toledo, don Natalio Di Pietro, que pregonaba la grande en la esquina de la farmacia El Milagro y propietario del único salón de lustrar zapatos".
"Don Aurelio era tan serio que era difícil hacerse amigo y menos pedirle 'fiao' un café pero, sin embargo, yo lo conseguí, ¿sabe por qué?, porque le tenía respeto, así como él lo tenía hasta con los dirigentes de clubes como "Pericote" Narz, del club Pellegrini.
Enorme era la cantidad de gente que llegaba, dirigentes políticos como el doctor Carlos Saravia, el odontólogo "Bicho" Ahuil, el doctor Fisther Aráoz, Antonio Marinaro, el coronel Day y su yerno el doctor Fernando Silvester, expresidente de los albos. Pero no solamente la riqueza estaba en el café, sino también en los tragos servido por la Carmensita, Gancia con Campari en vaso bombé, para hacer pinta en la puerta del coqueto Café de don Aurelio. ¿Churo no?

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