Desde hace varias semanas los católicos salteños viven la fiesta más importante de la provincia: el Milagro.
Como ya es tradición el próximo 15 de septiembre los patronos de Salta saldrán desde la Catedral Basílica a recorrer la ciudad. Este edificio, que guarda las imágenes más sagradas para la congregación salteña, también merece considerarse un tesoro. En su interior, además de otra decena de imágenes religiosas antiquísimas, también se puede ver una gran obra arquitectónica y artística. Desde sus columnas, sus naves, los frisos, los vitrales, el coro, los atrios y el atrio central, sillones y otro mobiliario labrado, hablan de siglos de trabajo y tradición.
La estructura de la Catedral data de 1876 y 1884. En un recorrido por el edificio, El Tribuno contó con la guía del padre Lucio Ajalla. "Lo último que se terminó fueron las torres, el frente y la fachada", destacó el religioso.
En esta ocasión, este diario fue autorizado a ingresar en sectores que normalmente están restringido al público, pero que merecen ser mostrados por su belleza y arduo trabajo de mantenimiento.
Entre los materiales de la obra se destacan los mármoles de Carrara, Italia, que fueron colocados estratégicamente en los dos pilares principales y las cámaras del Señor y la Virgen del Milagro. El resto de las columnas que sostienen y comunican la nave central con las laterales tienen un trabajo de revestimiento símil mármol.

Los retablos y el altar mayor

Por su antigedad, la Catedral cuenta con siete retablos y un altar mayor. Cuando se habla de retablos se hace referencia a los altares que se encuentran en las naves laterales.
Antes del Concilio Vaticano II, las misas se celebraban en los retablos e incluso en latín, posteriormente a la década del 60, las misas se celebran en un altar principal y en lengua vernácula.
"En los 60 inclusive, en lo que denominamos tronos del Señor y la Virgen, existía una estructura que elevaba más imágenes. Contaba con un frontis de sagrario de alpaca porque también allí se celebraba la misa", destacó el padre Ajalla.
El altar mayor fue consagrado el 13 de octubre de 1978, y desde ese momento fue el lugar específico para la celebración de la misa. "Es por eso que todas la parroquias construidas después del Concilio tienen la característica de un solo altar", especificó el religioso.
Sobre la nave central, frente al altar mayor se pueden ver dos púlpitos, a los que se accede por una pequeña escalinata. Estos espacios estaban también destinados -antes de los 60- a los sacerdotes que leían la palabra de Dios.
La pinturas de las galerías
La Catedral Basílica finalizada en 1884, no contaba con la decoración de frescos, vitrales y pinturas con las que se la conoce en la actualidad.
En 1934, monseñor Roberto Tavella fue designado a la diócesis de Salta, y fue él quien encaró las tareas de decoración.
El interior de la Catedral muestra una gama de dorados, rojos, verdes, y azules. La tonalidad elegida tomó en cuenta el ingreso de luz y las dimensiones del templo. "Todos los detalles de pintura, los espejos de los pilares, la elección de colores y demás fueron obra de Tavella", detalló el padre encargado de guiar a El Tribuno, en esta visita exclusiva.
Con el templo cerrado, y recorriendo cada uno de los espacios históricos de la Catedral, el padre Ajalla destacó el valor de varias de las frases que se pueden leer en los frescos de las nave principal y las secundarias.
"Del flagelo de los terremotos libranos señor" y los escudos de la provincia de Salta y oraciones en los camarines del Señor y la Virgen fueron escritos en aquel momento y con un sentido más profundo de lo que uno ve", destacó el sacerdote.
Sobre la parte superior de la galería central y la cúpula se puede ver una serie de pasillos, que se utilizan para la abertura y cierre de los ventanales y para la colocación de toda la luminaria de la Catedral.
Los vitrales son de distintos estilos y ofrecen una serie de escenas que tiene que ver con el credo, como la del Sagrado Corazón de Jesús, que si bien no está a la vista del público se ubica en la parte posterior del altar mayor.
En los techos posteriores del altar mayor se puede ver la escena de Jesucristo vestido de sacerdote y con los pies descalzos. Este fresco decora lo que se conoce como el Coro de los Canónigos. En otros tiempos, este espacio estaba destinado a la reunión de los obispos. Ahora, cuando se realizan grandes celebraciones, está destinado para la reposición de fuerzas de algunos sacerdotes.
En este espacio, donde la luz ingresa con dificultad y donde se puede ver la grandeza de la obra del altar mayor, que estuvo a cargo de Francisco Righetti hasta 1876, se ubica en la actualidad el sagrario.
Este sagrario es el que se utiliza para la celebración de las misas. Como todos los cambios de tradiciones de la Iglesia Católica, antes del Concilio Vaticano II, el sagrario se ubicaba en la estructura de madera de cedro, lateral al atrio. "Con la reforma del Vaticano II se entiende que lo importante es el altar, y allí el sagrario es pasado atrás del atrio principal", destacó Ajalla.
En este recorrido, El Tribuno siguió descubriendo los tesoros que tiene la Catedral y que merecen un apartado especial.

Algunos espacios menos conocidos

El edificio de la Catedral de Salta tiene muchos más espacios que los visibles diariamente y que también forman parte de esa riqueza arquitectónica y artística que la caracteriza.
Uno de estos espacios es la zona del coro, que pertenece a la construcción original de la Catedral, y al que se accede por un pasillo lateral, que también lleva al campanario y a la torre del reloj. Por la galería lateral de la Catedral se puede acceder a la secretaría. Allí los creyentes pueden dejar sus donaciones, y pedidos y agradecimientos de misa. Estas oficinas son parte del edificio original.
Desde la secretaría se tiene acceso directo a la sacristía. Este salón tiene decoradas sus paredes con cuadros de estilo peruano. Estos fueron sumados hace pocos años al patrimonio cultural de la Catedral.
Los cuadros tienen menos de 17 años, lo mismo que una colección que muestra los obispos de Salta, en estilo peruano. En el fresco de este espacio -que también es reciente- se pude ver la advocación de la Virgen y los Santos que vieron al Señor y a la Virgen cuando venían del puerto del Callao. Son San Francisco Solano, San Martín de Porres, Santo Toribio y Santa Rosa. En la sacristía también se encuentran dos candelabros antiguos de siete velas. Durante las grandes fiestas y ceremonias importantes en las que la Catedral se puebla de sacerdotes de distintas capilla de Salta, también se hace uso del vestidor que provee a los sacerdotes de los ornamentos.

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