El Archivo Histórico de Salta guarda un programa de concierto del año 1855. Está impreso en seda natural, bordes al crochet y dos ojalillos para cinta o cordón.
Hoy recordaremos aquel aniversario número 39, del que participaron el pueblo, las fuerzas vivas, el gobierno, los militares y los actores culturales.
El contexto de la celebración, visto desde las noticias, se dividió en varias partes.
Gobernaba el general Rudecindo Alvarado y el periodismo local se ocupaba de las constituciones provinciales aprobadas u observadas por el Congreso Constituyente de Paraná, del mítico sueño de navegar el Bermejo, de la muerte de Cheyney Hickman uno de sus exploradores, de los acontecimientos políticos de Bolivia, vía periódicos chilenos, del mensaje del presidente de la Confederación Argentina, general Justo José Urquiza, a los integrantes del Congreso Legislativo Federal. Y también promocionaban la venta anticipada de las memorias póstumas del general José María Paz, a editarse en 1856. Además había noticias varias de Europa y de Crimea, entre otras.
En mayo de 1855, se anunciaba el viaje inaugural de la Mensajería Salteña, -con un avanzado medio de transporte de la época: la diligencia- que transportaría una compañía lírica desde Tucumán, en tránsito hacia Bolivia, y que actuaría en nuestra ciudad.
"Aquí -comentaban los diarios- los artistas serán adecuadamente valorados, ya que contábamos con un músico, cuya sapiencia respaldará el adecuado reconocimiento por parte del público salteño". Obvio, era una forma de decir que no se trataba de un poblado bárbaro, todo lo contrario, una ciudad con aspiraciones cosmopolitas para exhibir el status económico de su clase dominante. La breve temporada musical recién comenzaría el 16 de septiembre de ese año.

El maestro Filomeno

Por entonces, el maestro José Filomeno, violinista, daba clases particulares a quien pudiera pagarle, y muy especialmente a las hijas y señoras de grupos acomodados de la pequeña capital. Así es que fue él quien decidió solemnizar el acto del 9 de julio de 1855 con un concierto "filarmónico" a cargo de sus discípulas. Esta noticia generó expectativas dadas las pocas oportunidades y espacios de socialización con que se contaba por entonces. El ver y el hacerse ver ya resultaba muy importante.
relatos.jpg
Copia del programa de concierto del 9 de julio de 1855.

La arenga de Eliseo Outes y el oficio religioso de la Catedral

En los actos cívicos era usual escuchar las palabras de un joven. Entre los actos cívicos del día 9 de julio se llevó a cabo una arenga del joven Eliseo Outes, alumno del establecimiento de educación primaria. Fue ante el gobernador de la Provincia, general Alvarado, y la respetable e ilustrada comisión examinadora. Outes hizo un relato de las vicisitudes de la Patria para su formación y liberación, resaltándole al gobernador, general Alvarado, su derrotero por América como héroe de la independencia; recordándole a sus camaradas de armas muertos y pidiendo extienda su mano en favor de los huérfanos de esos guerreros patrios que lo acompañaron en los riesgos de cien batallas y en sus treinta años de proscripción, a pesar de lo cual, Alvarado sobrevivió. Se infiere -dice- apoyando a la femenina comisión de beneficencia.
Y concluye Outes su arenga diciendo: ¡Viva la Confederación Argentina y su gobierno! ¡Viva la Carta Fundamental de la República! ¡Viva el gobernador de la Provincia! y ¡Viva la comisión de beneficencia!
En la Catedral
En el oficio religioso de Catedral, el presbítero Dr. Juan F. Castro memoró los acontecimientos de la República, recordó épocas en las que la ley era la fuerza y la obediencia ciega a un dogma político, "el país fue ruinas, lagos de sangre y luto desde 1816". Al final, concluyó: "La religión católica y la Constitución de mayo (de 1853) nos conducen a un porvenir feliz, perfeccionando la sociedad".

Los comentario y las críticas del diario El Comercio

Una carta de "Muchos jóvenes" cambió el programa. En junio de 1855, el periódico El Comercio, cuyo editor era don Pedro Soliverez y sus redactores don José E. Uriburu y don Pedro Antonio Pardo, se hizo eco de las inquietudes de los lectores publicando una nota firmada por "Muchos jóvenes". En ella, mostraba su desacuerdo por el programa de festejos del 9 de julio, ya que el Concierto de las discípulas de don José Filomeno se haría el día 10 en la noche. Los jóvenes pedían que el maestro las exhibiera el 9 por la mañana, durante "las horas del ramillete", para que el placer fuera doble: "cantando en la mañana del 9, con un uniforme prescrito, indumentaria que también formaba parte de la crítica; y el 10 a la noche, con atavíos de baile, lo que multiplicaría sus encantos".
Don Filomeno responde
En un posterior número de El Comercio, el maestro respondió que aún no había dado a conocer el programa y que para él era una sola función, "pero como en todos los actos de vida pública o privada busco siempre la armonía y jamás la etiqueta ni el descontento, cedo a la solicitud juvenil disponiendo el baile para el día 10 y el concierto para el 9 por la noche; aceptando a la vez, concurrir con mis bellas alumnas al ramillete del 9 por la mañana y al baile del 10 por la noche. Las mismas, a pesar de estar tan recargadas de trabajo y estudio, exhibirán algunas piezas en obsequio a la reunión".
Y don Filomeno, respondiendo a la burla del uniforme, siendo como era, un referente social del buen gusto para la sociedad local y persona de mundo, explicó: "En todos lados se acostumbra uniformar a las jóvenes que se presentan a este tipo de actos que no es como solo ir a bailar donde cada cual viste como mejor le agrade". Por último, agradece a quienes observaron sus errores, si es que en realidad lo son, pues "obra es de caridad, enseñar al que no sabe".
cabildo.jpg
Patio del Cabildo. El concierto se realizó en una de sus salas.

Alabanzas a las intérpretes tocadoras y cantarinas

Un día después, el periodismo se refirió al acto cívico y al concierto. El periodismo se refirió a los actos citando a la Constitución sancionada por la Convención Constituyente de la Provincia y firmada por sus miembros el mismo día 9 de Julio. Destacó el merecido reconocimiento a los batallones de la Guardia Nacional de la ciudad integrados por más de mil hombres; vistosamente uniformados y poseedores de una disciplina sorprendentemente eficiente, en función del muy poco tiempo desde su conformación. "Son quienes -al decir del periódico- justifican nuestras esperanzas y nos aseguran el goce de la libertad a la sombra de las instituciones y el orden. ¡Honor a la Guardia Nacional!
El concierto
Al referirse el periodismo, al Concierto de Solemnización patrio, hizo hincapié en el talento de Filomeno, en la dedicación asidua que empleaba en la educación musical de las niñas que dirigía y en las bellas y no comunes dotes de estas. El periodismo se limitó, en función del éxito alcanzado, a esparcir las flores modestas de "nuestro aplauso a los pies de las interesantes tocadoras y cantarinas".

Las prevenciones del concierto

El concierto dio comienzo a las 8 en la sala del Cabildo. En un impreso difundido se lee: "El concierto será en la sala del Cabildo. Habrá intermedios de 20 minutos; en cuyos intervalos los concurrentes se dignarán a conducir a las señoritas a la sala del servicio. No se podrá bailar en el tiempo del concierto, sino después de concluido este.
Se prohíbe todo tipo de mosquetería, y solo podrán entrar a la sala y galería quienes presenten sus boletos. Los señores comisionados destinados a conducir a las señoras a la sala son Ricardo Ysasmendi, Dr. José Uriburu, Pedro Antonio Pardo, Secundino Bedoya, Patricio Uriburu y Prudencio Palacio.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia


martiniano Chilavert
martiniano Chilavert · Hace 2 meses

Qué descuidado se lo nota al Cabildo. A simple vista, le falta limpieza y pintura.

Se está leyendo ahora