La dieta mediterránea se ha impuesto como un modelo a seguir en la búsqueda de una disminución global de enfermedades cardiovasculares. Pero ¿qué es la dieta mediterránea? Es el patrón de alimentación saludable propio de los países del Mediterráneo (Creta, Grecia y sur de Italia y España). Aunque no existe una dieta mediterránea única, se considera que sus principales características son las siguientes: alto consumo de grasas (incluso superior al 40% de la energía total), principalmente en forma de aceite de oliva, tanto para cocinar como para aderezar los platos. Un elevado consumo de cereales no refinados, fruta, verdura, legumbres y frutos secos. Consumo de moderado a alto de pescado. Un consumo moderado a bajo de carne blanca (aves y conejo) y muchos productos lácteos, principalmente yogurt y queso fresco. Bajo consumo de carne roja. Consumo moderado de vino o cerveza con las comidas. Se ha demostrado una asociación entre la ingesta de antioxidantes como los polifenoles, presentes en la cerveza, y la reducción de eventos cardiovasculares como el infarto de miocardio o el accidente cerebro vascular.
La cerveza es una de las bebidas alcohólicas más consumidas en el mundo, rica en nutrientes como carbohidratos, aminoácidos, minerales, vitaminas y fitoquímicos. El lúpulo es uno de sus ingredientes naturales y sirve como fuente importante de estos compuestos fenólicos.
El conjunto de estos nutrientes tiene diferentes actividades biológicas demostradas en ensayos enzimáticos y cultivos celulares. Se puede recalcar su acción antioxidante, antiviral, antinflamatoria y escrogénica.

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