La CGT recibió ayer a referentes de la Iglesia y de los movimientos sociales para reflexionar sobre los conceptos de "tierra, techo y trabajo" a los que hace referencia el papa Francisco y analizar la "dura realidad".
"Esto es haber roto prejuicios", resaltó el secretario general de Sanidad e integrante de la cúpula de la organización obrera, Héctor Daer, durante la apertura de la "Jornada de Movimientos Populares. Por una Patria con Tierra, Techo y Trabajo para todos", que se llevó a cabo en la histórica sede de la calle Azopardo.
Por su parte, el también miembro del triunvirato de la CGT y líder de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, resaltó el encuentro en el que se analizó la "dura realidad que, lamentablemente, azota el destino y la suerte de millones de compatriotas".
Del encuentro participaron el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Jorge Lozano; el presidente del Parlasur y referente del Movimiento Evita, Jorge Taiana; los líderes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Juan Carlos Alderete; de Barrios de Pie, Daniel Menéndez; del Movimiento de los Trabajadores Excluidos (MTE) y consultor del Pontificio Consejo de la Justicia y de la Paz, Juan Grabois; entre otros.
Apenas un día después de que la CGT unificada defina cuál será su posición frente al paro que se está gestando contra el Gobierno, el histórico edificio de la calle Azopardo al 800 fue ayer sede de una jornada de debate sobre la situación social en el país. Pero los protagonistas no fueron los sindicatos, sino las organizaciones sociales y la Iglesia.
El debate lo abrió el padre Carlos Accaputo, presidente de la Pastoral Social de Buenos Aires, y Juan Grabois, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y de fluida relación con el papa Francisco.
La jornada sumó transcendencia luego de que el jueves el presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo, le planteara al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, la inquietud de la Iglesia por la pobreza creciente y la necesidad de avanzar en una instancia de diálogo social multisectorial. "Hay compañeros que la están pasando muy mal y mucho se debe a decisiones de este Gobierno. Hay una situación de emergencia social en la Argentina", señaló Mario Grabois. El organizador del evento planteó que la jornada "no busca ser una crítica directa a Mauricio Macri, sino interpelar al Gobierno y a todo el poder político". De esta manera despegó a la figura del Papa como motor de la acción: "La jornada tiene la inspiración de Francisco, pero no su dirección". En ese contexto, la CGT reunificada anunció un paro, pero no le puso fecha. Su agenda de reclamos está basada en la recuperación del salario -bono de fin de año, incumplimiento en ganancias y exención del impuesto en el aguinaldo, entre otras- y la semana próxima serán recibidos por Prat Gay.
Aún con serias diferencias internas y pese a la presión de las dos CTA y de otros sectores políticos más duros, el movimiento obrero peronista y una porción no menor de la sociedad parecen darle a Macri el beneficio de la duda.

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