La "Chancha" y los veinte...

Humberto Echechurre

La "Chancha" y los veinte...

Los hermanos Ale empezaron sus prósperos negocios en Tucumán con una modesta flota de taxis, después se extendieron de manera inimaginable. En síntesis, crecieron porque supieron gambetear a la Justicia tucumana toda vez que fueron acusados de alguna contravención. El jueves, al ver el despliegue de aviones en un aeropuerto Benjamín Matienzo, prácticamente desbordado por la ostentación de gobernantes justicialistas que hablan de equidad y desigualdades, desde una visión opuesta a la realidad, seguramente la "Chancha" y algunos de sus hermanos pensaron que se habían equivocado de rubro. Sin dudas que cuando la comparación nos ubica con algún país vecino -siempre que no sea Venezuela- las diferencias son notables, más con nuestros vecinos Chile y Uruguay.
Mientras en Tucumán, una provincia golpeada por la concentración de poder, los gobernadores que en estos últimos años jamás alzaron sus voces -salvo raras excepciones- contra el poder central se reunían para fijar estrategias, curiosamente, fuertemente unidos. En esos instantes a miles de kilómetros, el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, nos dejaba una enseñanza de humildad. En un vuelo hacia París, salvó la vida de una joven luego de que la tripulación solicitara la ayuda de un profesional para atenderla. Según el médico personal de Vázquez, es la tercera vez que el mandatario cumple su función de médico en aviones. La primera vez lo hizo durante su primera administración durante un vuelo a Asia. Luego volvió a hacerlo en otro viaje a Europa, cuando auxilió a un estadounidense que presentaba un cuadro asmático. Lo interesante es que siempre fueron vuelos de línea, sin ningún tipo de privilegios, pasando desapercibido entre la gente común. En la Argentina, todo lo contrario, hasta utilizan los aviones para satisfacer sus necesidades fuera de la agenda oficial. Total paga el Estado.
El título de esta nota viene de una expresión criolla que fue popularizada de distinta maneras. Denota a la persona codiciosa que, no conforme con la ganancia que le corresponde en un trato, se empeña en obtener mayores ventajas. A no equivocarse: "La máquina de hacer chorizos" no viene al caso.

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